11 diciembre, 2006

Tipos

Si te despiertas en un patio de butacas rodeado de gente y con un señor enfrente hablando de cine, aquí te presento una serie de pistas para descubrir si estás ante un director famoso como extra de Rústicos en Paletolandia o ante un cineasta auténtico que no se come un rosco en taquilla, rodeado de gente interesada por el cine.
  • Si a lo largo de la charla se le pregunta varias veces si tiene previsto rodar algo en tu región, cálate un poco más la boina.
  • Si se le interroga acerca de las conexiones de su obra con el cine de Apichatpong Weerasethakul, puedes tirar del pitorro (de la boina) y descubrirte la cabeza.
  • Cuando el 99% del contenido de las preguntas consistan en lamerle el culo, vete encargando en amazon el pack Lina Morgan.
  • Ajústate las gafas de pasta al preguntarle alguien por la definición de cine y si ésta trasciende a la mera unión de imagen y sonido.
  • Pero colócate las alpargatas de vestir si alguien le comenta que qué le ha parecido tu ciudad.
  • Ahúmate los cristales de las gafas un 30% más cuando alguien le comente la importancia del cuidado prestado a la banda de sonido en su película (que, por supuesto, no habrá tenido diálogo alguno).
  • Y revuélcate ya en estiércol cuando todos los que preguntan se describan a sí mismos como directores de cortos.
Basado libremente (aunque todo es, al menos en concepto, cierto) en los encuentros con el público con Woody Allen y Pedro Almodóvar organizados por la Fundación Príncipe y con Bruno Dumont y Lisandro Alonso, por el Festival de cine de Gijón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario