Luego he mirado en la web del Museo de Jaén y he descubierto que era una "escena de lucha entre el hombre y el grifo". Pues menos mal que me lo dicen, porque un poco más y pienso que es un perro chupándosela a un tío.
28 diciembre, 2007
Fortuna
Resulta que me encuentro por casa un cupón caducado, me da por mirar la foto y... sale eso.

Luego he mirado en la web del Museo de Jaén y he descubierto que era una "escena de lucha entre el hombre y el grifo". Pues menos mal que me lo dicen, porque un poco más y pienso que es un perro chupándosela a un tío.
Luego he mirado en la web del Museo de Jaén y he descubierto que era una "escena de lucha entre el hombre y el grifo". Pues menos mal que me lo dicen, porque un poco más y pienso que es un perro chupándosela a un tío.
25 diciembre, 2007
Difusión
Todos comprendemos, inmediatamente, cuando nos hablan de que un actor es un "hombre de teatro" o una actriz es una "gran dama del teatro" que, en realidad, no se nos están comentando las enormes aptitudes para dicho arte, sino su incapacidad para desarrollar una carrera cinematográfica; es decir, que ante la cámara siguen declamando, confundiendo el set con las tablas.
Algo similar es lo que ocurre con Goyo González, a quien nadie dudaría en describir como un "hombre de radio", lo que no es más que una forma delicada de obviar lo que todos pensamos al verlo: el tipo que hacía de jeta en el programa aquel tan lamentable, "Uno para todas".
Actualmente compagina (o compaginaba hasta hace unos meses, no estoy seguro) un programa en la autonómica asturiana sobre cocina con una hora diaria en SER Madrid, y lo curioso es que, despojado el primero de la imagen, sería indistinguible del segundo[1]: una sucesión de chistes malos de González, preocupado en todo momento por "no dejar silencios", causando una perplejidad similar a la de Argiñano, con el agravante de que, en "El gusto es mío", el cocinero es un invitado, y Goyo tiene en todo momento las manos libres para ir comentando cada ocurrencia que se le pase por la cabeza. Sin dudar nunca en hacerlo, claro.
Y lo peor de todo es que no se puede decir que resulte cargante, porque el tipo no acaba de caer mal, por mucho que uno ponga empeño en ello. La sensación que provoca se acerca más a la vergüenza ajena de ver a tus padres bailando en una boda. Cercanía y estupefacción.
[1] Lo que me trae a la mente la crítica que se le hace constantemente a Garci y a gran parte del cine español: que, sin imagen, la historia se podría seguir con la misma precisión que con ella, dado lo "pormenorizado" de los diálogos; el "cine radiofónico", que alguien dio en llamarlos y que sirve de cliché para criticar una tras otra (con toda la razón del mundo, sí), cada nueva obra de Garci. Para comprobarlo, acúdase a la crítica de Luz de domingo en Cahiers du cinéma, a cargo de Gonzalo de Pedro.
Algo similar es lo que ocurre con Goyo González, a quien nadie dudaría en describir como un "hombre de radio", lo que no es más que una forma delicada de obviar lo que todos pensamos al verlo: el tipo que hacía de jeta en el programa aquel tan lamentable, "Uno para todas".
Actualmente compagina (o compaginaba hasta hace unos meses, no estoy seguro) un programa en la autonómica asturiana sobre cocina con una hora diaria en SER Madrid, y lo curioso es que, despojado el primero de la imagen, sería indistinguible del segundo[1]: una sucesión de chistes malos de González, preocupado en todo momento por "no dejar silencios", causando una perplejidad similar a la de Argiñano, con el agravante de que, en "El gusto es mío", el cocinero es un invitado, y Goyo tiene en todo momento las manos libres para ir comentando cada ocurrencia que se le pase por la cabeza. Sin dudar nunca en hacerlo, claro.
Y lo peor de todo es que no se puede decir que resulte cargante, porque el tipo no acaba de caer mal, por mucho que uno ponga empeño en ello. La sensación que provoca se acerca más a la vergüenza ajena de ver a tus padres bailando en una boda. Cercanía y estupefacción.
[1] Lo que me trae a la mente la crítica que se le hace constantemente a Garci y a gran parte del cine español: que, sin imagen, la historia se podría seguir con la misma precisión que con ella, dado lo "pormenorizado" de los diálogos; el "cine radiofónico", que alguien dio en llamarlos y que sirve de cliché para criticar una tras otra (con toda la razón del mundo, sí), cada nueva obra de Garci. Para comprobarlo, acúdase a la crítica de Luz de domingo en Cahiers du cinéma, a cargo de Gonzalo de Pedro.
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23 diciembre, 2007
Ignorancia positiva
Mientras que en la mayoría de los campos el desconocimiento es considerado un defecto, existe un asunto en particular sobre el que esta tendencia se invierte: cuanto menos sepas, mejor quedas. Efectivamente, hablo del fútbol.
Por mor de la discriminación, esta ventaja no la disfrutan las mujeres, a las que, por el contrario, cuando preguntan que cómo funciona eso del fuera de juego (topicazo, sí), se achacará la pregunta a que la autora es, más bien, del género tontito.
Sin embargo, los varones sí que disfrutamos de esta prebenda: todo intelectual ha de aprovecharse de ella, aunque a los mayores de cincuenta años, véase José Luis Garci (no sé cómo he llegado a llamar intelectual a Garci, tendré que releerme el texto), se les acepta la afición e incluso puntúa alto en el terreno de las boutades.
El consejo para el partido del siglo de hoy es que, si os encontráis viéndolo entre un grupo de gente, aprovechéis para demostrar vuestra sapiencia con alguna pregunta; os dejo una recomendación:
Por mor de la discriminación, esta ventaja no la disfrutan las mujeres, a las que, por el contrario, cuando preguntan que cómo funciona eso del fuera de juego (topicazo, sí), se achacará la pregunta a que la autora es, más bien, del género tontito.
Sin embargo, los varones sí que disfrutamos de esta prebenda: todo intelectual ha de aprovecharse de ella, aunque a los mayores de cincuenta años, véase José Luis Garci (no sé cómo he llegado a llamar intelectual a Garci, tendré que releerme el texto), se les acepta la afición e incluso puntúa alto en el terreno de las boutades.
El consejo para el partido del siglo de hoy es que, si os encontráis viéndolo entre un grupo de gente, aprovechéis para demostrar vuestra sapiencia con alguna pregunta; os dejo una recomendación:
¿El Madrid cuál es: el de negro?
Año 07 cero siete
En unos días finaliza el año que se recordará por los ochenta céntimos del café, por la castellanización del nombre del líder de ERC, tan fuera de lugar aquí como en el lejano Oriente, y de la exhortación del monarca español al presidente venezolano. Vamos, una mierda de año, como todos.
Mejor película: El romance de Astrea y Celadón, de Eric Rohmer, despedida de Rohmer por la puerta, no ya grande, sino enorme. De lo más bonito que se ha rodado en los últimos tiempos (el feísmo se lleva, está claro), es increíble cómo consigue emocionar a pesar de lo pintoresco y difícil de creer sobre el papel de la historia que cuenta.
Mejor película española: Unas fotos en la ciudad de Sylvia, de José Luis Guerín, sobre la que poco más hace falta decir que "es la buena" de las dos películas que ha estrenado (desgraciadamente, es un decir) Guerín en este 2007.
Peor película: The Darjeeling Limited, de Wes Anderson, auténtico horror cinemátográfico que cae, uno tras otro, en todos los errores posibles que se pueden cometer sobre una pantalla. Un despropósito de dimensiones similares -esperemos que menor repercusión- a Amélie.
Mejor disco: Kala, de M.I.A., tan inclasificable, misterioso y rompedor como el que lo precede, Arular. Más de lo mismo, supongo; pero en el buen sentido, porque "lo mismo" es Jabugo cinco jotas.
Mejor disco nacional: La revolución sexual, de La casa azul, que, como el de M.I.A., también es segundo disco, y al que se le pueden aplicar idénticos adjetivos. Otra rotunda confirmación.
Peor disco: Categoría difícil de rellenar, aunque sería muy fácil con indicar simplemente "el último de Shakira/Pereza/Alejandro Sanz/etc". Sin ser malos discos, sí que me han supuesto una considerable decepción el Tú no existes de Astrud o el Jour de chance de Vive la fête.
Mejor programa de televisión: Desierto. Qué coño.
Peor programa de televisión: Ex-aequo para los cientos de "documentales", "especiales" y "tertulias" que se han revolcado en la sangre de Madeleine por sacarse unas perras.
Mejor película: El romance de Astrea y Celadón, de Eric Rohmer, despedida de Rohmer por la puerta, no ya grande, sino enorme. De lo más bonito que se ha rodado en los últimos tiempos (el feísmo se lleva, está claro), es increíble cómo consigue emocionar a pesar de lo pintoresco y difícil de creer sobre el papel de la historia que cuenta.
Mejor película española: Unas fotos en la ciudad de Sylvia, de José Luis Guerín, sobre la que poco más hace falta decir que "es la buena" de las dos películas que ha estrenado (desgraciadamente, es un decir) Guerín en este 2007.
Peor película: The Darjeeling Limited, de Wes Anderson, auténtico horror cinemátográfico que cae, uno tras otro, en todos los errores posibles que se pueden cometer sobre una pantalla. Un despropósito de dimensiones similares -esperemos que menor repercusión- a Amélie.
Mejor disco: Kala, de M.I.A., tan inclasificable, misterioso y rompedor como el que lo precede, Arular. Más de lo mismo, supongo; pero en el buen sentido, porque "lo mismo" es Jabugo cinco jotas.
Mejor disco nacional: La revolución sexual, de La casa azul, que, como el de M.I.A., también es segundo disco, y al que se le pueden aplicar idénticos adjetivos. Otra rotunda confirmación.
Peor disco: Categoría difícil de rellenar, aunque sería muy fácil con indicar simplemente "el último de Shakira/Pereza/Alejandro Sanz/etc". Sin ser malos discos, sí que me han supuesto una considerable decepción el Tú no existes de Astrud o el Jour de chance de Vive la fête.
Mejor programa de televisión: Desierto. Qué coño.
Peor programa de televisión: Ex-aequo para los cientos de "documentales", "especiales" y "tertulias" que se han revolcado en la sangre de Madeleine por sacarse unas perras.
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04 diciembre, 2007
El hecho diferencial
Pregunta realizada [1] a varios jóvenes:
¿Qué es lo que más te gusta?
Respuestas:
Joven turolense:
Pues... el kebab, Scarlett Johansson, el botellón, el politono del Rey...
Joven onubense:
Pues... el kebab, Scarlett Johansson, el botellón, el politono del Rey...
Joven rubinense:
Pues... el kebab, Scarlett Johansson, el botellón, el politono del Rey...
Joven lucense:
Pues... el kebab, Scarlett Johansson, el botellón, el politono del Rey...
Joven llodiano:
Pues... el kebab, Scarlett Johansson, el botellón, el politono del Rey...
Joven avilesino:
Pues... el kebab, Scarlett Johansson, el botellón, el politono del Rey...
[1] En realidad no, pero qué más da.
¿Qué es lo que más te gusta?
Respuestas:
Joven turolense:
Pues... el kebab, Scarlett Johansson, el botellón, el politono del Rey...
Joven onubense:
Pues... el kebab, Scarlett Johansson, el botellón, el politono del Rey...
Joven rubinense:
Pues... el kebab, Scarlett Johansson, el botellón, el politono del Rey...
Joven lucense:
Pues... el kebab, Scarlett Johansson, el botellón, el politono del Rey...
Joven llodiano:
Pues... el kebab, Scarlett Johansson, el botellón, el politono del Rey...
Joven avilesino:
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[1] En realidad no, pero qué más da.
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01 diciembre, 2007
Festival de Gijón, resto de días
Lunes 26
Unas fotos en la ciudad de Sylvia, de José Luis Guerín
Me sumo a todos los que opinan que ésta es la obra importante y es la estrenada en salas (no muchas) la que está más cerca de la anécdota. Impresionante de cabo a rabo, en esta sesión, además, acompañada de música en directo.
Batalla en el cielo, de Carlos Reygadas
El más perjudicado con la retrospectiva de la obra de Reygadas es el propio autor, ya que aunque sus títulos puedan llegar a engañar por separado, vistos todos juntos revelan una obra en la que las ambiciones y las pretensiones superan en varios órdenes de magnitud al talento y al buen hacer del director. De todas maneras, no tan irritante como Luz silenciosa.
Martes 27
El amor es más frío que la muerte, de Rainer Werner Fassbinder
Un Bonnie and Clyde visto por Fassbinder, cuya historia no es especialmente memorable, y que solo deja entrever ligeramente lo que posteriormente daría de sí la obra del alemán. Y aun así, merece mucho la pena.
Import/Export, de Ulrich Seidl
A pesar de los muchos defectos del cine europeo con etiqueta rompedor/provocador aunque tierno/conmovedor, Seidl consigue cierta solidez en esta obra articulada a través de dos historias paralelas: un "Import" protagonizado por una heroína sacada directamente de cualquier Von Trier, y un "Export" con dos personajes indigentes-y-graciosos, à la, por ejemplo, Kaurismaki. Demasiado complaciente con el público para ser Seidl, por muchas escenas pornográficas que incluya.
Fay Grim, de Hal Hartley
Con una historia sin el menor sentido, rodando una vez más el 80% de los planos torcidos (no hubo ocasión para preguntarle el porqué a Hartley, pues se canceló el encuentro con el público previsto para el final, aunque en la presentación indicó que ha decidido que, a partir de ahora, solo rodará más secuelas de esta historia [!!!]), Hartley consigue un resultado magistral. Todo está rodado perfectamente, y es una delicia ver cada una de las escenas.
Jueves 29
Una muchacha sin historia, de Alexander Kluge
Completamente inocua, olvidada desde casi antes de que empezase.
El silencio antes de Bach, de Pere Portabella
Me resulta incomprensible la enorme admiración con la que se ha saludado este retorno a la dirección de Portabella. Plausible por arriesgado, sí, pero un muermo ensayístico que no se sostiene por ningún lado, también. Cuando eres Godard, puedes rodar estas cosas; si no, mejor qeu no.
Las amargas lágrimas de Petra von Kant, de Rainer Werner Fassbinder
El teatro es el teatro, y el cine es el cine. Un libreto perfecto como el de Las amargas lágrimas... no garantiza una buena película, a no ser que se tenga mucho talento para rodar algo tan orientado a la escena; por suerte, a Fassbinder le sobra y consigue que la cámara devore a la obra y que en ningún momento se parezca a un "Estudio 1". Genial, sin más.
Unas fotos en la ciudad de Sylvia, de José Luis Guerín
Me sumo a todos los que opinan que ésta es la obra importante y es la estrenada en salas (no muchas) la que está más cerca de la anécdota. Impresionante de cabo a rabo, en esta sesión, además, acompañada de música en directo.
Batalla en el cielo, de Carlos Reygadas
El más perjudicado con la retrospectiva de la obra de Reygadas es el propio autor, ya que aunque sus títulos puedan llegar a engañar por separado, vistos todos juntos revelan una obra en la que las ambiciones y las pretensiones superan en varios órdenes de magnitud al talento y al buen hacer del director. De todas maneras, no tan irritante como Luz silenciosa.
Martes 27
El amor es más frío que la muerte, de Rainer Werner Fassbinder
Un Bonnie and Clyde visto por Fassbinder, cuya historia no es especialmente memorable, y que solo deja entrever ligeramente lo que posteriormente daría de sí la obra del alemán. Y aun así, merece mucho la pena.
Import/Export, de Ulrich Seidl
A pesar de los muchos defectos del cine europeo con etiqueta rompedor/provocador aunque tierno/conmovedor, Seidl consigue cierta solidez en esta obra articulada a través de dos historias paralelas: un "Import" protagonizado por una heroína sacada directamente de cualquier Von Trier, y un "Export" con dos personajes indigentes-y-graciosos, à la, por ejemplo, Kaurismaki. Demasiado complaciente con el público para ser Seidl, por muchas escenas pornográficas que incluya.
Fay Grim, de Hal Hartley
Con una historia sin el menor sentido, rodando una vez más el 80% de los planos torcidos (no hubo ocasión para preguntarle el porqué a Hartley, pues se canceló el encuentro con el público previsto para el final, aunque en la presentación indicó que ha decidido que, a partir de ahora, solo rodará más secuelas de esta historia [!!!]), Hartley consigue un resultado magistral. Todo está rodado perfectamente, y es una delicia ver cada una de las escenas.
Jueves 29
Una muchacha sin historia, de Alexander Kluge
Completamente inocua, olvidada desde casi antes de que empezase.
El silencio antes de Bach, de Pere Portabella
Me resulta incomprensible la enorme admiración con la que se ha saludado este retorno a la dirección de Portabella. Plausible por arriesgado, sí, pero un muermo ensayístico que no se sostiene por ningún lado, también. Cuando eres Godard, puedes rodar estas cosas; si no, mejor qeu no.
Las amargas lágrimas de Petra von Kant, de Rainer Werner Fassbinder
El teatro es el teatro, y el cine es el cine. Un libreto perfecto como el de Las amargas lágrimas... no garantiza una buena película, a no ser que se tenga mucho talento para rodar algo tan orientado a la escena; por suerte, a Fassbinder le sobra y consigue que la cámara devore a la obra y que en ningún momento se parezca a un "Estudio 1". Genial, sin más.
26 noviembre, 2007
Festival de Gijón, día 4
Domingo 25
Alemania en otoño, de VV.AA.
Envejecidísimo filme sobre revueltas estudiantiles, que provoca el mayor de los estupores cuando suena de fondo la Balada de Sacco y Vanzetti, de Joan Baez. Lo único destacable (y mucho), el estupendo episodio de Fassbinder. Para olvidar el resto.
Crónica de Anna Magdalena Bach, de Danièle Huillet y Jean-Marie Straub
Tampoco era tan difícil que a alguien se le ocurriese retratar la vida de un músico a través de su música y no a través de majaderías (véase Amadeus). La idea funciona estupendamente, en una película que emociona desde el inicio hasta el fin.
Luz silenciosa, de Carlos Reygadas
Comenzaré por relatar la espantada del pleno de la crítica española allí presente (Monterde, Losilla, Marías...) cuando comenzó el encuentro de Reygadas con el público posterior a la película y terminaré por decir que no me sorprende: cine pagadísimo de sí mismo que ofrece muchísimo menos de lo que presume, aunque no llegue a constituir (del todo) una mala obra, merced a algunos aciertos aislados entre los que, desde luego, no se encuentran las mamarrachadas de prólogo y epílogo.
Alemania en otoño, de VV.AA.
Envejecidísimo filme sobre revueltas estudiantiles, que provoca el mayor de los estupores cuando suena de fondo la Balada de Sacco y Vanzetti, de Joan Baez. Lo único destacable (y mucho), el estupendo episodio de Fassbinder. Para olvidar el resto.
Crónica de Anna Magdalena Bach, de Danièle Huillet y Jean-Marie Straub
Tampoco era tan difícil que a alguien se le ocurriese retratar la vida de un músico a través de su música y no a través de majaderías (véase Amadeus). La idea funciona estupendamente, en una película que emociona desde el inicio hasta el fin.
Luz silenciosa, de Carlos Reygadas
Comenzaré por relatar la espantada del pleno de la crítica española allí presente (Monterde, Losilla, Marías...) cuando comenzó el encuentro de Reygadas con el público posterior a la película y terminaré por decir que no me sorprende: cine pagadísimo de sí mismo que ofrece muchísimo menos de lo que presume, aunque no llegue a constituir (del todo) una mala obra, merced a algunos aciertos aislados entre los que, desde luego, no se encuentran las mamarrachadas de prólogo y epílogo.
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25 noviembre, 2007
Festival de Gijón, día 3
Sábado 24
La question humaine, de Nicolas Klotz
Lo que mejor pintaba del festival y, efectivamente, una vez visto, tiene pinta de ser difícilmente superable por el resto de la sección oficial. A partir de una analogía acertada, aunque no excesivamente original, se construye una historia sucia, cada vez más sucia, en la que un genial Mathieu Amalric nos sirve de guía.
Seule avec la guerre y Conversation de salon, de Danielle Arbid
Primer contacto con una de las retrospectivas de este Festival, la dedicada a Danielle Arbid, documentalista libanese que es casi una réplica femenina de los modos de Michael Moore: mucho exhibicionismo, intento de convencer de su postura a través de preguntas no tan incómodas como machaconas e inoportunas... incluso se reserva para ella misma el plano final. Prescindible.
Alicia en las ciudades, de Wim Wenders
Hubo un día en el que Wenders era un gran director, que incluso llegó a ser ejemplo viviente de la teoría de que la películas con niño son un género que solo puede salir bien en Europa. Muy bonita, pero mucho más que eso.
La question humaine, de Nicolas Klotz
Lo que mejor pintaba del festival y, efectivamente, una vez visto, tiene pinta de ser difícilmente superable por el resto de la sección oficial. A partir de una analogía acertada, aunque no excesivamente original, se construye una historia sucia, cada vez más sucia, en la que un genial Mathieu Amalric nos sirve de guía.
Seule avec la guerre y Conversation de salon, de Danielle Arbid
Primer contacto con una de las retrospectivas de este Festival, la dedicada a Danielle Arbid, documentalista libanese que es casi una réplica femenina de los modos de Michael Moore: mucho exhibicionismo, intento de convencer de su postura a través de preguntas no tan incómodas como machaconas e inoportunas... incluso se reserva para ella misma el plano final. Prescindible.
Alicia en las ciudades, de Wim Wenders
Hubo un día en el que Wenders era un gran director, que incluso llegó a ser ejemplo viviente de la teoría de que la películas con niño son un género que solo puede salir bien en Europa. Muy bonita, pero mucho más que eso.
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24 noviembre, 2007
Festival de Gijón, días 1 y 2
Un año más, en estas fechas toca crónica del Festival Internacional de Cine de Gijón. Allá vamos, por orden:
Jueves 22
The Darjeeling Limited, de Wes Anderson
Compendio de todos los defectos del grupo de nuevos realizadores americanos procedentes del videoclip (Jonze, Gondry, Roman Coppola, que aquí ejerce de guionista), que hace replantearse las virtudes que en su día se le puedan haber visto a algunas de sus obras. Entre la fallida búsqueda de la complicidad con el espectador, el supuesto misticismo que aporta el rodar en la India, los "bonitos" planos a-cámara-lenta-con-música-a-tope, lo irritantes que son Jason Schwartzman y Adrien Brody o el choque de culturas tan superfuerte, o sea, tía, de colocar un iPod en un paupérrimo poblado indio, me quedo con la única virtud que le he encontrado: que no ganará el festival, ya que está fuera de competición.
Signos de vida, de Werner Herzog
Un Herzog primerizo que, en realidad, difiere bien poco del que caracteriza a sus clásicos: el descenso a la locura de un soldado condenado a la paz. Nunca se habían visto en cine unos fuegos artificiales tan hermosos.
Japón, de Carlos Reygadas
El realizador mexicano busca turbar en cada escena, consiguiéndolo siempre. Inolvidables las escenas de sexo y muy discutible el final.
Viernes 23
Tetsuo, de Shinya Tsukamoto
Obra de mucha relevancia en el contexto cyberpunk, pero que vista hoy aquí, ha perdido la mayoría de su atractivo cinematográfico, aunque alguna escena sí que haya conservado su fuerza, especialmente la que combina sexo y tuneladoras.
Le filmeur, de Alain Cavalier
Un paso más allá de Tarnation, aquí no solo se retrata la decadencia de la familia del director, sino la suya propia. La vejez y el cáncer rodadas con una cámara casera, conforma un film que rebasa barreras de exhibicionismo, pero que resulta menos cargante que la propuesta de Caouette, además de verse libre de todos los defectos que conlleva una opera prima, dado que esto se acerca más a la póstuma.
Las variaciones Marker, de Isaki Lacuesta
Acertado recorrido-collage por la obra de Marker, con guiños también a su desconocida figura. Bien realizada, quizá sobre el capítulo en el que se aprovecha, sin venir demasiado a cuento, a la protagonista de la segunda parte de La leyenda del tiempo. Precedido por dos cortos curiosos del crítico Gonzalo de Pedro.
Jueves 22
The Darjeeling Limited, de Wes Anderson
Compendio de todos los defectos del grupo de nuevos realizadores americanos procedentes del videoclip (Jonze, Gondry, Roman Coppola, que aquí ejerce de guionista), que hace replantearse las virtudes que en su día se le puedan haber visto a algunas de sus obras. Entre la fallida búsqueda de la complicidad con el espectador, el supuesto misticismo que aporta el rodar en la India, los "bonitos" planos a-cámara-lenta-con-música-a-tope, lo irritantes que son Jason Schwartzman y Adrien Brody o el choque de culturas tan superfuerte, o sea, tía, de colocar un iPod en un paupérrimo poblado indio, me quedo con la única virtud que le he encontrado: que no ganará el festival, ya que está fuera de competición.
Signos de vida, de Werner Herzog
Un Herzog primerizo que, en realidad, difiere bien poco del que caracteriza a sus clásicos: el descenso a la locura de un soldado condenado a la paz. Nunca se habían visto en cine unos fuegos artificiales tan hermosos.
Japón, de Carlos Reygadas
El realizador mexicano busca turbar en cada escena, consiguiéndolo siempre. Inolvidables las escenas de sexo y muy discutible el final.
Viernes 23
Tetsuo, de Shinya Tsukamoto
Obra de mucha relevancia en el contexto cyberpunk, pero que vista hoy aquí, ha perdido la mayoría de su atractivo cinematográfico, aunque alguna escena sí que haya conservado su fuerza, especialmente la que combina sexo y tuneladoras.
Le filmeur, de Alain Cavalier
Un paso más allá de Tarnation, aquí no solo se retrata la decadencia de la familia del director, sino la suya propia. La vejez y el cáncer rodadas con una cámara casera, conforma un film que rebasa barreras de exhibicionismo, pero que resulta menos cargante que la propuesta de Caouette, además de verse libre de todos los defectos que conlleva una opera prima, dado que esto se acerca más a la póstuma.
Las variaciones Marker, de Isaki Lacuesta
Acertado recorrido-collage por la obra de Marker, con guiños también a su desconocida figura. Bien realizada, quizá sobre el capítulo en el que se aprovecha, sin venir demasiado a cuento, a la protagonista de la segunda parte de La leyenda del tiempo. Precedido por dos cortos curiosos del crítico Gonzalo de Pedro.
12 noviembre, 2007
Apertura
En La 2 de RTVE se estrena hoy el programa sobre Internet Cámara abierta 2.0. No es que me haya llamado mucho la atención, pero leyendo la nota de prensa sobre su puesta en marcha, me he encontrado con lo siguiente:
Ahora bien, si estamos en este último caso me pregunto cuál será el próximo comentario de TVE cuando creen, qué sé yo, un programa sobre telefonía móvil: ¿quizá "el programa está conducido por Agapito Floro, que tiene un móvil"? Es lo único que se me ocurre a la altura de absurdidad de lo de Seseña.
Daniel Seseña, un joven bloguero entusiasmado con el periodismo ciudadano, será el hilo conductor del espacio...De acuerdo, un joven bloguero; qué curioso, sin embargo, que no se mencione cuál es su blog. Pues tras buscar en google sigo sin encontrar nada, lo que me deja solo dos opciones: o bien es mentira y ni siquiera tiene blog, o bien es un blog del tres al cuarto perdido por los mundos de Dios como éste o como el que se puede crear cualquier paria.
Ahora bien, si estamos en este último caso me pregunto cuál será el próximo comentario de TVE cuando creen, qué sé yo, un programa sobre telefonía móvil: ¿quizá "el programa está conducido por Agapito Floro, que tiene un móvil"? Es lo único que se me ocurre a la altura de absurdidad de lo de Seseña.
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24 octubre, 2007
Descendencia
Por fin podemos decir, con todas las de ley, que Letizia Ortiz es una hija p. de Oviedo.
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22 octubre, 2007
Inicios
Los dos comienzos de libro más prometedores con los que me he topado hasta la fecha son, no necesariamente por este orden:
El Charolito solo se fiaba de su polla. Era lo único en el mundo que jamás le daría por el culo.
Sed de champán, de Montero González
Al principio creó Dios los cielos y la tierra.
La Biblia, VV.AA.
16 octubre, 2007
Autoría
Había un cantautor más plasta que Ismael Serrano, pero un día actuó sin tapones en los oídos y se murió de aburrimiento.
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15 octubre, 2007
Acción Jackson
Hoy es el Blog Action Day y, para celebrarlo, el consejo que os doy, queridos lectores, es que queméis un bosque y os acostéis con la hermana de vuestra mujer/novia o el hermano de vuestro marido/novio, según proceda.
El planeta no os lo agradecerá, pero que os quiten lo bailao.
El planeta no os lo agradecerá, pero que os quiten lo bailao.
09 octubre, 2007
30 agosto, 2007
Obito
No, no hay ninguna falta de ortografía en el título, que no soy de los que sostienen la famosa (pero no por ello menos descabellada) teoría de que sobre las mayúsculas no es necesario u obligatorio colocar tilde.
Es un óbito, sí, pero diminutivo. Diminutivo porque hasta en la portada del periódico en el que trabajaba ha sido ensombrecido por la muerte de un futbolista, y diminutivo porque el 99% de las personas que han opinado sobre su muerte lo han puesto a caldo. El 1% corresponde a sus conocidos más cercanos, porque no estoy muy seguro de que este hombre tuviese (ni quisiese) amigos. Obito también porque, para casi todos, el señor que se ha muerto no era el que escribía, sino el que se enfadaba por televisión reclamando más tiempo para su obra.
A mí también me ha importado un carajo; no por lo repelente de su carácter, algo en común con otros autores tremendamente admirables, como Fernando Fernán-Gómez, sino porque jamás he leído un libro suyo, ni encontrado el menor aliciente para acercarme a ellos, convencido de que era más un producto de grupo editorial que realmente un autor a considerar, impresión reforzada por los premios que se llevó (el Príncipe de Asturias echa para atrás a cualquiera) y por la mala impresión (no por polémico, sino por poco interesante) causada a través de lecturas ocasionales de su columna.
Pero si escribo esto no es sino para reseñar algo increíblemente entrañable, que baja al mundo y hace más humano al señor de la bufanda y las gafas.
[1] lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=361884
Es un óbito, sí, pero diminutivo. Diminutivo porque hasta en la portada del periódico en el que trabajaba ha sido ensombrecido por la muerte de un futbolista, y diminutivo porque el 99% de las personas que han opinado sobre su muerte lo han puesto a caldo. El 1% corresponde a sus conocidos más cercanos, porque no estoy muy seguro de que este hombre tuviese (ni quisiese) amigos. Obito también porque, para casi todos, el señor que se ha muerto no era el que escribía, sino el que se enfadaba por televisión reclamando más tiempo para su obra.
A mí también me ha importado un carajo; no por lo repelente de su carácter, algo en común con otros autores tremendamente admirables, como Fernando Fernán-Gómez, sino porque jamás he leído un libro suyo, ni encontrado el menor aliciente para acercarme a ellos, convencido de que era más un producto de grupo editorial que realmente un autor a considerar, impresión reforzada por los premios que se llevó (el Príncipe de Asturias echa para atrás a cualquiera) y por la mala impresión (no por polémico, sino por poco interesante) causada a través de lecturas ocasionales de su columna.
Pero si escribo esto no es sino para reseñar algo increíblemente entrañable, que baja al mundo y hace más humano al señor de la bufanda y las gafas.
la investigadora Anna Caballé reveló hace tres años en su libro Francisco Umbral, el frío de una vida, una vida que el autor desautorizó [...] descubrió [...] la partida de nacimiento del autor, nacido Pérez Martínez --Umbral es un apellido inventado-- en una inclusa de Madrid, donde su madre, leída hija de campesinos emigrados a Valladolid, dio a luz al pequeño Paco al margen del padre, a quien él no llegó a conocer jamás. La versión de Caballé choca diametralmente con los recuerdos del escritor que en los últimos tiempos llegó a evocar a su padre, según él, un azañista propietario de unos laboratorios farmaceúticos encarcelado en Madrid durante la guerra, que murió poco después de acabada la contienda. [1]Lo que no hace sino confirmar que, en realidad, el Umbral gritón, el Umbral de la bufanda, el Umbral cuya mente vivía permanentemente en el Café Gijón, no era más que un personaje (el mejor) que él había creado. Tan patético como el Luys Forest de La muchacha de las bragas de oro, pero sin follarse a Victoria Abril.
[1] lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=361884
24 agosto, 2007
Citas ilustres
Título: tardoneroMe lo han pasado (si suena a la vieja excusa y no os lo creéis, allá vosotros; yo tampoco lo haría), recién salido del infernal horno de los comentarios de marca.com.
Usuario: pibito25
Fecha: 23/08/2007 15:17
Pues petrovic me recuerda perfectamente a Fernando Alonso
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13 agosto, 2007
Investigación
La stand-up comedy supuso, respecto al humor "por chistes" de Marianico el Corto, una apertura de miras; es decir, del humor de pajas se pasó al humor de pajas y porros.
Como adalid de la modernidad, me internaré en este nuevo territorio, proponiendo un sencillo experimento a los papás, para descubrir si los nenes le dan al canuto.
La prueba consiste en comentarle al hijo que para cenar hay mortadela y que se prepare un bocadillo. Mientras tanto, el preocupado progenitor permanecerá atento, disimulando, quizá con un sudoku, al proceso de preparación, para poder extraer sus conclusiones.
Si el chico parte el pan en dos, va colocando las lonchas sobre una de las mitades, y para acabar pone la otra tapa, no hay motivo de sospecha: el chaval está limpio.
Por el contrario, si el chico parte el pan en dos, pero las lonchas se las empieza a colocar sobre el brazo para, a continuación, poner encima una de las rebanadas de pan y, con un certero giro del hombro, voltear e invertir la posición de pan y mortadela, entonces es el momento para inspeccionar su habitación en busca de discos de Melendi.
Como adalid de la modernidad, me internaré en este nuevo territorio, proponiendo un sencillo experimento a los papás, para descubrir si los nenes le dan al canuto.
La prueba consiste en comentarle al hijo que para cenar hay mortadela y que se prepare un bocadillo. Mientras tanto, el preocupado progenitor permanecerá atento, disimulando, quizá con un sudoku, al proceso de preparación, para poder extraer sus conclusiones.
Si el chico parte el pan en dos, va colocando las lonchas sobre una de las mitades, y para acabar pone la otra tapa, no hay motivo de sospecha: el chaval está limpio.
Por el contrario, si el chico parte el pan en dos, pero las lonchas se las empieza a colocar sobre el brazo para, a continuación, poner encima una de las rebanadas de pan y, con un certero giro del hombro, voltear e invertir la posición de pan y mortadela, entonces es el momento para inspeccionar su habitación en busca de discos de Melendi.
10 agosto, 2007
Tráfico
Ya llegó, ya está aquí, la definitiva lista con los 10 motivos por los que mirar las estadísticas de tu blog:
- Porque te aburres mucho.
- Porque te aburres cantidad.
- Porque te aburres una jartá.
- Porque tienes menos trabajo que el sastre de Tarzán.
- Porque te sale de ahí.
- Porque es tope divertido ver las búsquedas en Google de abominables géneros pornográficos que han conducido a abyectos navegantes a tu blog.
- Porque tienes miedo de que te hayan enlazado en Digg, y el Adsense te haya hecho rico sin siquiera enterarte.
- Porque por la tele está el programa de Ramón García.
- Porque has terminado el sudoku del periódico.
- Porque ya la tienes en carne viva.
29 julio, 2007
Humor
Siempre se suele echar la culpa a los becarios de todos los errores y chapuzas de los periódicos (revistas, webs...) en verano (el resto del año también, siempre que cuele), obviando el detalle de que hay cargos que están cobrando por asumir la responsabilidad de que esas cosas no van a ocurrir. Cabeza de turco, que lo llaman.
Ejemplo del día, que de seguro le ha valido una bronca a uno de estos entrañables ejemplares:
Ejemplo del día, que de seguro le ha valido una bronca a uno de estos entrañables ejemplares:

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