01 abril, 2011

Incendies, de Denis Villeneuve

La circunferencia es el lugar geométrico de los puntos del plano que equidistan de otro, llamado centro; el conjunto de pares (x,y), x,y∈ℝ, que cumplen (x-x₀)²+(y-y₀)²=r², cuyo centro se sitúa en (x₀,y₀) y su radio mide r. No caben las emociones ni los sentimientos a la hora de definir.

Denis Villeneuve, que ya había demostrado una tendencia hacia el cine trazado con escuadra y cartabón en Polytechnique, su obra precedente, no menos ambiciosa que esta, pues se trataba nada más y nada menos que de una nueva toma a propósito de la película más influyente de la década pasada, Elephant, aborda en Incendies uno de los temas más complejos del mundo contemporáneo: los conflictos en Oriente Próximo. Esta tesitura aconseja, casi obliga, al igual que a Isaki Lacuesta en Los condenados, un esfuerzo que tiene muchos puntos en común con este, al quebequense a optar por la abstracción. No estamos en ningún país en concreto, sino que nos encontramos en todos: en realidad, ni siquiera estamos en Oriente Próximo.

Aquí no cabe hablar de un discurso fílmico, ni siquiera de una tesis, sino más bien de un teorema, que ni se narra, ni se expresa, sino que se enuncia. De manera consecuente con la elección del escenario, un mero teatrillo, los personajes no pasan de marionetas y la trama es puro guiñol, en un artificio que el espectador advierte desde el minuto cero, salvo el académico de Hollywood que decidió nominarla, quizá porque se la tomó al pie de la letra.

La proposición que presenta Villeneuve trata de dejar obsoleto el concepto de que la Historia la escriben los vencedores, caduco desde el mismo momento en que las guerras no tienen vencedores ni vencidos, principio ni fin. Lo único tangible es el odio hacia el bando rival, entendido este como un concepto más que unas ideas o unas personas. Los protagonistas de esta película, dos gemelos, deben tomar partido entre otros tantos asesinos: uno de ellos, la autora del relato que conduce la historia, ocupa el lugar del bien, mientras que el otro, su padre, adquiere los ropajes del demonio. Los dos han matado convencidos de una causa inexistente por defender a un bando que les fue adjudicado a través del puro azar, y al que llegaron tras haber militado (más en el plano armamentístico que en el de las ideas) en el polo opuesto.

Aunque en primer término pueda sonar a excentricidad, el segundo referente que merece la pena citar a la hora de entender Incendies sería Kramer contra Kramer. Puede que en la telefílmica obra de Robert Benton, más famosa por su incomprensible victoria en los premios Oscar de 1979 frente a Apocalypse now que por méritos propios, la sangre salpique en menos ocasiones la pantalla, pero el núcleo viene a ser el mismo: un hijo (aquí dos) que es influenciado por uno de los progenitores para situarlo en contra del otro ante una separación; aquí, sin embargo, el protagonista no es Dustin Hoffman, sino el punto de vista de la madre (que no la madre), narradora a través de un testamento que la convierte a ella misma en heroína, por haber sufrido hasta el punto de tener que cometer un asesinato a sangre fría, y al padre de sus hijos en un monstruo por seguir un periplo idéntico, pero desde el otro lado del espejo.

Cualquier lectura que obvie el detalle de que esta circunferencia se ha trazado con un compás y no a mano alzada reparará en la inexistente verosimilitud (¿qué sentido tiene buscarla cuando se explicita el tono de cuento al llevar los acontecimientos a un punto indeterminado de Oriente?), en lo grotesco del desarrollo, marcado por un punto de inflexión que sería imperdonable en una narrativa clásica, de cuyas formas Villeneuve se apropia aunque no asuma sus consecuencias, y acabará por salir espantada de la sala de cine, pero habrá sido injusta con unos planteamientos que son tan honestos como para que los que se sientan engañados no tengan derecho a exigir devoluciones: sabían a lo que venían.

27 marzo, 2011

Trabajando

Aunque ahora lo neguéis, que lo negaréis, todos nos mondábamos con el acento texano de Aznar, adquirido tras compartir unas pocas horas con el presidente Bush en su rancho. Nótese que me incluyo, pero bien que me arrepiento: aquello fue un error imperdonable.

Si hay algo que caracteriza a un líder, más allá de vestir gracioso y despertar la envidia de todo el mundo, es la manera en que su tono de voz halla acomodo entre quienes lo rodean y, especialmente, en los que aspiran a sucederlo y están capacitados para ello.

Un ejemplo que ilustra esto de manera que cualquiera lo podrá entender es el de la escuela García: José María, el dominador incontestable de las ondas hertzianas (y también de la radio) durante varias décadas en el Estado español, tenía la curiosa capacidad de contagiar aquel peculiarísimo tono de voz a todo su equipo de colaboradores (amén de al odioso niño que lo imitaba en todos los programas de la Antena 3 de los noventa, aunque de eso ya he hablado).

El imitador más acertado, al que por momentos había que distinguir del imitado a través de una marca de nacimiento, era Agustín Castellote. Él y no otro resultó, por tanto, elegido por García como sucesor, ocupándose de su programa en Onda Cero cuando las desavenencias entre Butano y Antena 3 pusieron fin al carísimo proyecto con sabor a fracaso rotundo. Diez años después, aún sigue dando guerra, y es el responsable del late night deportivo de Punto radio, que se conoce que alguien escuchará. A saber.

Otro cuyo influjo determinaba la manera de hablar de media redacción era Alfonso Arús. No tanto el que regalaba una videocámara Panasonic de cinco toneladas para estrenar los noventa en Vídeos de primera, sino el que a finales de esa misma década tenía un emporio montado entre las televisiones del ámbito catalán y las radios estatales. Un espacio emblemático de ese período lo constituyó el Ya te digo, un magazine casposo donde se contaban siempre los mismos chistes mientras se comentaba la primera edición del Gran hermano: toda mi generación lo escuchó y nadie sabe muy bien por qué.

El caso es que Arús compartía las labores de presentación con Albert Lesan y José Miguel Cruz. Y, salvo que el oído de uno responda incluso a los silbatos de perro, no había allí Dios que distinguiese las voces de esclavos y amo. Lo curioso es que el resto de imitaciones, que constituían la columna vertebral del programa, estaban más bien poco logradas, por decirlo de una manera suave.

Por supuesto, y como vengo desarrollando en la teoría que expongo, ambos lograron puestinos muy bien plantados en la radiofórmula española, despertándoles las mañanas a aquellos que, voluntariamente, eligiesen esa tortura.

Es por ello que la adquisición de acento no constituye ningún ridículo, ni es muestra del supuesto complejo de inferioridad que algunos le atribuían a nuestro ex-presidente, aprovechándose de su modesta estatura para hacer el chiste fácil: la capacidad de imitación es la marca del mesías, el sello que define al sucesor.

Si no fuese por aquel momento de lucidez en el remoto rancho, quizá Josemaría no comandase hoy con mano de hierro y corazón de melón las políticas geoestratégicas de la vieja Europa desde su fundación FAES.

27 febrero, 2011

Malas compañías

La oposición a la Ley Sinde (habida cuenta del arraigo de esta denominación, la adoptaré como válida; lo de "ley Biden-Sinde" se lo cedo a los del gorrito de papel Albal con orejas de burro incorporadas) articula un rictus de ofensa cuando le es recriminado que lo que ellos quieren son pelis y discos gratis. Nada más lejos de la realidad, argumentan: lo único que les preocupa es la salvaguarda de la libertad de expresión, principio inquebrantable de la democracia que se pone en riesgo con esta legislación censora.

Aceptando la enrevesada interpretación del articulado que le confiere tales iniquidades a la actuación administrativa (la Policía también puede llevarse tu coche sin orden judicial, y a nadie se le ocurre tacharlo de conspiración para desmotorizar a la disidencia), no hace falta remontarse muy atrás para encontrar un caso donde el acallamiento de un medio trasciende el terreno fabulado que ahora nos ocupa: el cierre de Egunkaria en 2003, que, tras siete años de litigios, culminó con la absolución de todos los cargos, cuando era imposible que las imprentas regresasen a las calles esa cabecera.

Si el terreno de lo (difícilmente) potencial ha hecho correr caudalosos ríos de tinta, reflexiona uno, qué no habrá ocurrido cuando realmente se clausura un medio a partir de acusaciones tan vagas que acaban demostrándose falsas. Las condenas al respecto de los ahora más críticos se contarán por decenas, centenares. No resultaría sorprendente que hubiesen intentado quemarse a lo bonzo delante de los juzgados, presa de la comprensible indignación. Gracias a Dios, está Google para encendernos a su lado de nuevo, rememorando este triste episodio de la historia judicial reciente en España. Adelante, empecemos. Vaya, hombre, también es mala suerte. Otra vez. Y otra. Nada. Que no hay manera. Menudo planchazo.

Estoy seguro de que no es que yerre yo con mi voto de confianza y haya gato encerrado, sino que Google me escamotea resultados. Lo de que el artífice de la campaña "No les votes" (que, aunque lo parezca, no solo se limita a reivindicar el leísmo, sino que pide la retirada de sufragios a PSOE, PP y CiU) sea un abogado que vive de defender a las webs de descargas de contenidos protegidos (no mucho) por derechos de autor no pasa de la anécdota.

La campaña de marras pide el boicot para esos partidos pero, oye, no porque sean los tres cuyos votos han permitido sacar adelante la Ley Sinde, sino porque... eh... porque son muy corruptos. Un momento, que me comunican por el pinganillo que no es exactamente así. Pero, consejo de amigo, no se os ocurra criticar esta propaganda o cuestionar sus verdaderos motivos, si no queréis sufrir la ira de sus artífices.

Lo que más llama la atención de todo esto es que la práctica totalidad de respuestas al "movimiento" llegan desde personas cuyo alineamiento contra los partidos target de la operación es patente desde el principio: ¿por qué no subirse, pues, al carro del libelo, a pesar de que no se comparta, cuando sus objetivos coinciden con los propios? La respuesta tiene una carga antropológica obvia: por el mismo motivo que no nos hacía ninguna gracia que el gordinflas o el cuatro ojos quisiesen hacerse nuestros amigos en el patio del colegio.

25 febrero, 2011

Medias tintas

¿A quién tratáis de impresionar? Para haceros los gallitos, qué menos que un aro en la nariz. No digo un pendientejo de esos de chichinabo, eh, sino una argolla como las que se les coloca en el hocico a las vacas.

Porque, en el mundo los piercings, elegir las uñas representa lo mismito que las calcamonías (la RAE, entre otros, dice que son calcomanías, pero suena mucho peor) dentro de la cultura del tatuaje. Que vale que en su día resultaba la mar de punk clavarse veinte imperdibles en la trenca, pero estamos en el s.XXI: quemarse a lo bonzo ha dejado de ser lo mismo que ensalivar la punta del dedo y darle un toquecito a la plancha para ver si está lista.

Llamar piercing a una incisión en la uña deja abierta una vía para el martirio de sofá, donde pasarse el cepillo por el pelo convalida como escarificación. Y no. Estas cosas hay que cortarlas de raíz.

O los miembros de las típicas tribus africanas raras que se colocan un disco en el labio inferior para deformárselo, qué me decís de ellos. A mí eso no me dice nada, que cuando visité Covadonga me metí entero en la boca un caramelo de los gigantes cuyo envoltorio lleva una imagen de la Santina. El cuerpo de la madre de Cristo.

Tres cuartos de lo mismo con las mujeres que se colocan cincuenta aros en el cuello para estirárselo y disfrazarse en Carnaval de jirafas: ¿para qué tanto cuento si con ponerse un jersey de cuello de cisne del Primark ya les colocan la medallita de exotismo en el carné de exploradoras?

Las cosas, si se hacen, se hacen bien.

20 febrero, 2011

Transmisión

Por mucho que uno se resista, llega un momento en el que cruza la frontera. Madurar no consiste en que le salgan a uno pelos aquí y allá, en sentar la cabeza, casarse y tener churumbeles, ni en nada parecido. La certeza de haber dejado atrás la juventud llega al escuchar cómo salen de la boca propia las frases que nunca pensaría que lo harían: me temo que, sí, me refiero a las frases de padres.

Estos terribles vestigios intergeneracionales dan lugar a herencias incomprensibles, donde todo está permitido. Da igual que tengamos un C2 de inglés, que nuestras cuerdas vocales olvidan de manera refleja la lengua de Chaucer para alimentar durante meses nuestras pesadillas a través de un "la cagaste, burlancáster". Nuestros padres tenían excusa, porque ellos no estudiaron inglés más allá del "verigüel, Manuel" o el "okei, Maquéi" (el último es de Leticia Sabater, así que no cuenta), pero es que nosotros sí sabemos pronunciar el nombre del protagonista de El gatopardo.

Las rimas trascienden el idioma inglés, y también nos encontramos con pareados que para sí quisieran Ángel González o Leopoldo María Panero. Que si "en fin, Serafín", que si "echa el freno, Madaleno". ¿Quiénes serían los tales Serafín y Madaleno? Nos da igual: lo que hace grande su memoria es el mérito que tiene que coincidiese su presencia en los hechos rememorados con la rima consonante. Porque si el freno lo hubiese echado Jeremías ya ves tú quién se iba a acordar de la jugada.

Y todavía hay más, porque las genialidades no se restringen a los cauces de la poesía tradicional, sino que, contemporáneas ellas, abrazan las inmensas posibilidades que ofrece el verso libre, donde la encargada de medir el nivel ya no tiene por qué ser Maribel, sino que se puede despedir uno de Lucas con lo que le sale del corazón (¡hasta luego!), sin amoldar sus emociones a unas formas caducas.

Tiene cabida incluso la abstracción, cuyas desafiantes formas hacen que los academicistas se rasguen las vestiduras: ¡ni hablar del peluquín! El genio detrás de esa expresión pretendía, sin duda, alertar a la sociedad a propósito de la alienación a la que nos someten nuestros trabajos y la rutina de nuestras vidas.

Por supuesto, el legado que dejaremos a las generaciones venideras no se mide en libros, ecuaciones, películas, ni medicinas, sino en coletillas. En el año 2100, cuando un cuarentón repita, para su asombro, sin la menor idea de lo que significa, aquello de "la he liado parda", o "trata de arrancarlo, Carlos", sabremos que nuestra existencia no ha sido en vano.

La posteridad nos espera.

13 febrero, 2011

Mejor película estrenada en 2010: Surrogate

Por cuarta de las cinco ediciones que se cumplen en esta categoría, el premio viaja hacia Francia, aunque no en su totalidad. Otra de las circunstancias que marcan la lista es la deuda que saldo con Wes Anderson, cuyo Viaje a Darjeeling maltraté injustamente cuando la consideré lo peor estrenado en 2007, algo que no se sostiene ninguna de las maneras, y que me ha dolido especialmente tras revisar su filmografía.

Amplia presencia del cine americano, en un año que, dentro de aquellas fronteras, se puede clasificar como satisfactorio en términos globales, a pesar de los desastres firmados por Nolan o Shyamalan. No así cuando nos circunscribimos a las nuestras, donde se nota, y de qué manera, que no ha estrenado Almodóvar, que Serra no se sabe a qué se dedica, que lo de Lacuesta y De Orbe es casi invisible, o que Villamediana, aunque mejora en su segunda creación como director, no logra evitar el desierto en la categoría de mejor filme español.
  1. El escritor, de Roman Polanski
  2. Teniente corrupto, de Werner Herzog
  3. Los otros dos, de Adam McKay
  4. Fantástico Sr. Fox, de Wes Anderson
  5. Film Socialisme, de Jean-Luc Godard
  6. La red social, de David Fincher
  7. Copia certificada, de Abbas Kiarostami
  8. Two Lovers, de James Gray
  9. Tras comenzar su carrera con veinticinco años, Gray se pasó de los treinta a los treinta y ocho sin poder rodar, lo que ha compensado con creces a través de, primero, La noche es nuestra y ahora (que de ahora tiene muy poco, teniendo en cuenta que, a pesar de su indiscutible potencial, ha llegado a las pantallas españolas con dos años de retraso), estos Two Lovers. Ambas películas, junto con La otra cara del crimen, conforman una especie de trilogía de la trastienda, donde las tramas son clásicas en su concepción, en su desarrollo y en su puesta en escena, pero cuya importancia no reside en lo que pasa, sino en cómo se urden, en mostrar lo que nunca vemos, desde un juicio por asesinato en el que quedamos todos como amigos hasta un compromiso matrimonial que cambia en una de sus partes sin mayores problemas.
  10. Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas, de Apichatpong Weerasethakul
  11. Así, como quien no quiere la cosa, el gran espectáculo visual, donde se recompila el lenguaje cinematográfico, dejando como clásico todo lo rodado con anterioridad, no lo produce una major, sino Eddie Saeta, con cuatro perras. Salvo para Roger Federer, imposible hacer más con menos. Cambiar para que nada cambie. Es la mejor película de la historia, estamos todos abrazándonos.
  12. Ne change rien, de Pedro Costa
  13. La cara opuesta de Shine a Light, con planos fijos, en blanco y negro y formato televisión, sustituye el espectáculo de aquella por la reflexión sobre la creación artística, con Jeanne Balibar como vientre de alquiler. Para la Historia Del Cine (Historia y Cine con mayúsculas, en cuanto disciplinas, y Del también, porque me apetece) queda la escena de la grabación en el estudio, con la protagonista vagando sin rumbo dentro y fuera de plano mientras los altavoces reproducen la canción ya mezclada. Un Ethan Edwards contemporáneo.

Palmarés
2009 - 36 vues du Pic Saint-Loup, de Jacques Rivette
2008 - Las horas del verano, de Olivier Assayas
2007 - El romance de Astrea y Celadón, de Éric Rohmer
2006 - Lady in the Water, de M. Night Shyamalan

06 febrero, 2011

Peor película 2010: I'm listening

Recuerdo una conferencia de José Enrique Monterde, el siglo pasado, en la que ponía a caldo al cine español. Nada del otro mundo, teniendo en cuenta que el colegio de críticos cinematográficos exige a sus miembros un mínimo de dos gargajos sobre nuestra cinematografía al año.

Uno de los tomatazos le caía a José Luis Garci, acusado de realizar "cine radiofónico". Vaya, que, a pesar de que presuma de contar como referentes con John Ford y Leo McCarey, su herencia procede más de Los Porretas (los del serial, no los del grupo infumable) que de los clásicos de Hollywood.

De todas maneras, los presupuestos (tanto económicos como intelectuales) del madrileño son bastante limitados, así que tampoco tiene sentido tirarnos de los pelos al observar sus mediocres resultados. Y para una vez que le ha tocado una subvención de las gordas (la que le concedió Aguirre a Sangre de Mayo), el escándalo queda compensado por la travesía por el desierto que lo espera, merced al fracaso de la película o a las rencillas políticas que él considera que no le dejarán volver a rodar. Un drama.

Sin embargo, Christopher Nolan, inventor de nada con Memento, y cuyos mejores resultados llegan cuando se lo ata en corto (Insomnio), quiso marcar un antes y un después en los espectáculos audiovisuales con Origen, para lo que contó con un presupuesto de, os ahorro la visita a IMDb, 160 millones de dólares, lo que le permite edificar construcciones que se doblan y chorradas por el estilo.

No contento con esas virguerías, Nolan, que antes que director es guionista, decidió que aquello había que construirlo de la manera más enrevesada posible, con varios niveles de realidad y ficción. Pero, claro, resulta que esto no es su proyecto de fin de curso, sino que hay ciento sesenta millones de pavos, de machacantes, en juego, así que, por favor, Christopher, no te andes con tonterías, que no queremos que la gente salga del cine sin haberse coscado de nada. Claire Denis o Sandro Aguilar pueden rodar L'intrus o A zona, sí, pero porque, Christopher, esas películas valen cien veces menos. O mil.

Así que el amigo Christo, que tiene la sana ambición de volver a rodar algún día algo en lo que no salgan murciélagos, tomó una decisión sorprendente: incluir los audiocomentarios dentro de la propia película. ¿No resulta frustrante jugar a una aventura gráfica y acabar dejándola porque te quedas atascado? Nolan lo arregla y te incluye la guía en los diálogos. ¿Qué podré hacer? Pues usa escalpelo con Oozo el payaso, jolín.

De todas maneras, y a pesar de que Origen esté pensado como sudoku con un solo hueco, los espectadores siempre desafían a las normas y pueden encontrarse cientos, miles de hilos en los foros de IMDb y en Yahoo Answers teorizando sobre cómo rellenarlo.

¿Qué pasará tras el fundido en negro? Pues que salen los créditos, almas de cántaro. Ni más, ni menos.

Palmarés
2009 - Avatar, de James Cameron
2008 - Gomorra, de Matteo Garrone
2007 - The Darjeeling Limited, de Wes Anderson
2006 - C.R.A.Z.Y., de Jean-Marc Vallée

05 febrero, 2011

3000 A/D

Nota de prensa aparecida en El progreso de Lugo el 5 de febrero de 2999:
Coincidiendo con las celebraciones correspondientes a la llegada del año 3000, el Museo de la Historia de Nuevo Bombay organiza una muestra sobre las formas de vida correspondientes a distintas etapas de la humanidad.

En la primera de las salas, "Pintura y escultura", se recogen obras que van desde el arte rupestre hasta "La libertad guiando al pueblo", de Eugène Delacroix.

La segunda, "Fotografía", abarca desde mediados del s.XIX, cuando aparece el daguerrotipo, hasta finales del XX, franja que coincide con el final de esta forma de plasmación de la realidad. Nombres como Cartier-Bresson o Leibovitz se encuentran entre los que más trabajos aportan a esta sección.

La tercera, "Llaveros y frisbis", quizá la más enigmática de todas, recopila algunos de los cientos de elementos del s.XXI que han ido apareciendo en excavaciones con rótulos que dejan claro que esos eran los métodos usados en aquella época para conservar momentos cuya perduración en el tiempo se deseaba. Aunque algunos expertos apuntaron a que los "USB" y "CD-ROM", como se los conocía por aquel entonces, contienen información, esta teoría ha quedado descartada tras comprobar que resultan completamente ilegibles. No faltan en el catálogo obras emblemáticas de este período como "Boda de Conchita", de Verbatim, o "De fiestuqui", de Kingston.

Por último, en "Hologramas" se recopilan escenas desde el s.XXII hasta nuestros días, a través de las miradas incontestables de, entre otros, Haprwj3rjsa Jkefewwd y Manuel Fraga Sr.

30 enero, 2011

Mejor disco 2010: La felicidad, ah, ah, ah, ah

El año venía marcado por el lanzamiento de novedad a cargo de tres de las marcas con más peso en el momento actual: Arcade Fire, LCD Soundsystem y M.I.A. Ninguna cayó en dieciseisavos, pero sí que han aparecido algunos alcorcones (aunque solo dos de los presentes sean álbumes de debut) con la energía suficiente para aguarles la fiesta.

Dada mi circunstancia de lego en rap y puesto que no tengo la jeta necesaria para incluir en una lista así ningún álbum nacional, la nota ecléctica de la selección la aporta una banda sonora, cuya película gestante puede que también se pase por las listas correspondientes. O que no: cada vez queda menos para saberlo.

  1. /\/\/\Y/\, de M.I.A.
  2. Volume Two, de She & Him
  3. Contra, de Vampire Weekend
  4. The Suburbs, de Arcade Fire
  5. The Social Network, de Trent Reznor y Atticus Ross
  6. Treats, de Sleigh Bells
  7. Teen Dream, de Beach House
  8. This is happening, de LCD Soundsystem
  9. A pesar del bajón que supuso el primer single, un Drunk Girls que, aún hoy, no acabo de digerir, ni siquiera con el excelente vídeo del amigo Spike en que viene servido, el resto del álbum está muy por encima, especialmente gracias al impecable bloque que constituye el auténtico magma de Murphy: One Touch, All I want y I can change.
  10. High Violet, de The National
  11. Obviamente, last.fm sitúa en el plano de la supersimilitud la relación entre Arcade Fire y The National. Y, si no fuese por el impresionante timbre de Matt Berninger, resultaría complicado distinguir la autoría de sus temas. La guerra entre ambas bandas por el cetro de la creación maximalista de mundos propios ya tiene la categoría de un Federer-Nadal. Y, este año, a los americanos les ha tocado ser el suizo.
  12. Crazy for you, de Best Coast
  13. De manera objetiva, Best Coast es el grupo que más mola. Lo tiene todo: gaticos, surf y su cantante se llama Cosentino, como las encimeras. Las canciones sobre lo chungo están bien, pero, de vez en cuando, no está de mal una escapadita hacia el mundo de la piruleta en el que la referencia musical no es Kanye West, sino los Beach Boys. Las praderas de los Teletubbies son de cartón piedra, pero no nos importa.

Palmarés
2009 - Merriweather Post Pavilion (Animal Collective)
2008 - Third (Portishead)
2007 - Kala (M.I.A.)
2006 - Fundamental (Pet Shop Boys) / The Life Pursuit (Belle and Sebastian)

29 enero, 2011

Mejor canción 2010: Apaga la luz al salir

Es el momento de una de mis secciones favoritas, que permite utilizarla como cajón de sastre para incluir a los de siempre, a los que acaban de llegar, e incluso alguna que otra boutade extraída de las listas de éxitos, que siempre hacen bonito.

La fórmula ya lo había inventado Kinder (algo nuevo, chocolate y una sorpresa), pero llega el momento de que Loquemola la ponga en práctica. Os dejo con ello.

  1. Giving up the Gun, de Vampire Weekend
  2. Only Girl (In the World), de Rihanna
  3. In the Sun, de She & Him
  4. Valencia, de Josh Rouse
  5. MEDS AND FEDS, de M.I.A.
  6. Infinity Guitars, de Sleigh Bells
  7. All the Lovers, de Kylie Minogue
  8. Happy, de Best Coast
  9. Ellos están felices y nosotros más, por la manera en que la revelación de este año ha irrumpido en nuestras vidas. Estábamos hechos el uno para el otro, y no vamos a enfadarnos por un quítame allá esas pajas. El caso es quererse, y con ellos se hace difícil lo contrario.
  10. I can change, de LCD Soundsystem
  11. James Murphy nos promete que puede cambiar para que nada cambie, pero ya es demasiado tarde: estamos decididos a que todo siga igual. Si funciona, no lo toques, y I can change no tiene nada que envidiarle a Tribulations o All my Friends, a pesar de que la evolución, disco tras disco, hasta llegar al tercero, el que coloca a un grupo en la historia de la música, es notable.
  12. Sprawl II (Mountains beyond Mountains), de Arcade Fire
  13. La banda más majestuosa del globo aúna todas sus fanfarrias para dar a luz un himno sobre el recogimiento y la agorafobia. Un alegato minimal desde el exceso. La absoluta incoherencia que supone cantarle al aislamiento en estadios llenos, a la oscuridad alumbrados por decenas de focos, solo podía llegar de manos de los canadienses, que han vuelto a acertar. Y lo que nos queda.

Palmarés
2009 - Not Fair (Lily Allen)
2008 - You'll find a Way (Santogold)

Mejor disco nacional 2010: El enemigo de las rubias

Un detalle de mi personalidad que llevaba en el más absoluto de los secretos es el de mis ligeras dificultades a la hora de dar el brazo a torcer. Sé que os será difícil recobraros ante una revelación de este calibre, pero la franqueza también conforma una columna maestra irrenunciable en mi carácter.

Como prueba de mi obstinación, quedan estas entregas episódicas de lo mejor del año, que quizá no hayan resultado tan buena idea como sonaba en el momento de su gestación, pero con la que sigo adelante contra viento y marea y, por fin, con la de hoy, acabo la parte rollo, la de las categorías menores que en las ediciones pasadas ventilaba en un par de líneas.

A pesar de que este año han sacado álbum bandas que se sitúan entre mis preferidas dentro del capítulo estadoespañolés, los resultados oscilan entre la abulia del más de lo mismo (Los planetas, Ellos) o el rechazo por un radical cambio de estilo que representa una traición a la obra previa (Maga, Algora).

Afortunadamente, a pesar del fracaso de este establishment, o precisamente como consecuencia, la escena underground se reinventa y nuevos outsiders reivindican su lugar dentro del panorama estatal (prometo que no he recibido un encargo, a la manera de Moncho Borrajo, para incluir en el mismo párrafo establishment, underground y outsiders).

Entre esta nueva ola, una de las voces que empieza a sonar con más fuerza es la de Raúl Querido, que cumple con creces su labor de ariete contra la generación previa, requisito indispensable para establecer un movimiento artístico. Cabeza visible del, podríamos llamarlo, "Grupo del eMule", no es ya solo que aproveche las redes sociales para dar a conocer su música, ni siquiera que lo haga exclusivamente a través de ellas, sino que directamente abandona la estructura tradicional de creación de un álbum cada dos años, para publicar cada canción en el momento en el que la termina, a través de compilaciones brevísimas (aunque él se refiere a ellas como EP, no es exactamente lo mismo) con alguna peregrina excusa temática.

De entre estas obras, la que ha alcanzado una mayor repercusión es, precisamente, la que arremete contra figuras (femeninas) de peso (unas más que otras) en la música del país: Enamorado de las rubias, que contiene solo dos temas, donde se escupe sobre Christina Rosenvinge y Amaia Montero, y un medley bastardo, aunque se completa a través de Mai, ¡oh, Mai!, dardo para Mai Meneses confeccionado a la manera de un rap e incluido dentro de 4​+​2 Canciones para el Señor Pollo, con el que se cierra el tríptico de las divas decadentes.

Habrá quien lo vea como el enésimo chiste sobre la pretérita obesidad de Amaia Montero, pero, bajo la superficie, se encuentra la nada, y precisamente ahí reside la virtud de esta medicina revulsiva que persigue vaciar un estómago musical congestionado exceso tras exceso. Música para vomitar. Café con sal.

Palmarés
2009 - El primero era mejor (Manos de topo)
2008 - Ortopedias bonitas (Manos de topo)
2007 - La revolución sexual (La casa azul)
2006 - Batiscafo Katiuscas (Antònia Font)

28 enero, 2011

Peor disco 2010: No me decido

Aunque no aparece en el multienlazado (tanto, que paso de enlazarlo) Diccionario de falacias que, junto con su implicación en los GAL, constituye el nudo dentro de la obra del polifacético Ricardo García Damborenea, la apelación a la tradición es una de las trampas lógicas con las que nos tropezamos más a menudo; como ejemplo más evidente de esta práctica, los discursos que se escabullen de la ponderación entre artes plásticas y maltrato animal para justificar la continuidad de la fiesta taurina apuntando a su largo recorrido.

Este blog, sin ir más lejos, también sufre en sus carnes las consecuencias de este conservadurismo a través de categorías como la actual, que se viene repitiendo año tras año sin que nunca haya tenido un ganador claro, y, mucho menos, consistente.

¿Digo que el peor disco del año es el de Enrique Iglesias, a pesar de que solo he escuchado su irritante single? ¿Sería poco ético hacerlo si no me escucho antes todas las pistas varias veces (¡anda ya!)? O también puedo tirar de decepciones, como Galimatías, de un irreconocible Algora, cuyo resultado hace a uno dudar que su autor sea el mismo que tres años antes consiguió alcanzar el reconocimiento desde uno de los circuitos menos lucidos, a través de aquel hit tras hit que fue y es Planes de verano.

Optando por el término medio, donde no es que no se encuentre siempre, sino que apenas coincide unas pocas veces la virtud, para cumplir la formalidad, y sin demasiado entusiasmo, hago entrega de los laureles del petardeo musical al Teenage Dream de Katy Perry, sucesión del pop más deliberadamente pegajoso, fallido tanto en ese propósito como en el de transgredir, con picardías tan melifluas que parecen sacadas de la libreta en la que Nino Bravo descartaba sus rimas excesivamente repipis.

Taladros armónicos como California Gurls sirven de penúltima evidencia para la obviedad de que no basta con tener a un productor molongui y a un rapero al lado para que tus temas se sostengan en pie; aunque, desgraciadamente, también constatan que hasta un hámster podría alcanzar los primeros puestos dentro de las listas de éxitos sirviéndose exclusivamente de esas ayudas.

Hay que concederle, por otro lado, el justo reconocimiento a la labor comparativa que desinteresadamente lleva a cabo un álbum como este: a su lado, el peor single de Lady Gaga y la más horrenda de las caras B de Madonna se convierten en clásicos inmarcesibles.

Palmarés
2009 - Vinagre y rosas (Joaquín Sabina)
2008 - Rockferry (Duffy)
2007 - Desierto
2006 - Whatever People say I am, that's what I'm not (Arctic Monkeys)

25 enero, 2011

Peor canción 2010: Cosas que vienen de Colombia

Esta sección, que nació el año pasado con vocación de vengar las elecciones chocantes en el resto de categorías negativas (Avatar o Sé lo que hicisteis, por elegir dos productos que, obviamente, no son "los peores", pero cuyo concepto sí puede situarse entre lo más abominable de sus respectivos ramos), continúa la línea que se trazó en su estreno: no es el territorio para una cara B de Yeah Yeah Yeahs o un single tirando a desafortunado de La casa azul.

Lo que más y peor ha sonado durante 2010 tiene un nombre propio: Shakira (que, por cierto, si consultáis la Wikipedia comprobaréis que no es un alias artístico, sino su nombre de pila; para ser exactos, Shakira Isabel, nada menos).

Aunque a este apartado no lo acompaña ningún ranking y se queda únicamente en el nombre ganador, sin duda, de existir este, estaría copado por los temas del último álbum, Sale el Sol, de la colombiana; como mínimo, sabemos que los Messi y Cristiano Ronaldo de los temas casposos se corresponden, a ciencia cierta, con Loca y Waka waka (esto es África).

La igualdad entre ambas (similar a la existente dentro de la analogía futbolística que acabo de presentar) me obliga a otorgarles el galardón ex aequo. A favor de la primera juega su mayor cercanía en el tiempo, mientras que su competidora cuenta con el aval de haber sonado machaconamente durante un Mundial de fútbol cuya resonancia (extendida a este tema y a otro de David Bisbal que daría para unos cuantos loquemolas) fue mayor que nunca en el Estado español.

De forma deliberada, evito introducirme en el espinoso debate alrededor de sus letras. A pesar de que resultan poco menos que preescolares, lo mismo se podría decir (y se dice, insistentemente) sobre Mecano, grupo que día tras día se convierte en más reivindicable, o respecto de respetabilísimas formaciones de la escena alternativa: "no eres hongkonesa/ podrías ser limeña", "tengo tacones de aguja magnética/ para dejar a la manada frenética". ¿Cuál es de Shakira y cuál de Chico y Chica? (Bueno, vale, quizá no se trata del mejor ejemplo, pero el grupo de los Cano sabéis que sí cuenta en su discografía con ripios así de pueriles y mucho peores).

Para terminar, una última nota biográfica: Shakira viene de Barranquilla, donde se fue el caimán y por donde se cayó el chaval. ¿Nos ha salido a cuenta el cambio? Desde Loquemola, opinamos, humildemente, que no.

Palmarés
2009 - I gotta Feeling

24 enero, 2011

Mejor programa de televisión 2010: Cualquier tiempo repuesto fue mejor

El corpus central de mi teoría, que llevo años edificando, demuestra que, a pesar de que los aplausos siempre se los lleve el payaso tonto, la viga maestra del circo la soporta el payaso serio: no tendría sentido el otro sin el uno, pero mucho menos el uno sin el otro. Quiero decir, llevo años, pero todavía no está para sacarla del horno; esto es solo un adelanto.

Uno de los ejemplos indiscutibles para ilustrar mi posición lo constituyen Javier Capitán y Florentino Fernández, la pareja que presentaba hace una década uno de los grandes pelotazos de la fórmula Globomedia (la receta que articula todos los magazines actuales, salvo los de La 2), El informal. Aquello se agotó, como pasa con todo producto audiovisual menos con Cuéntame, y toda la gente que se reía con Fernández pasó a odiarlo cuando abandonó el apellido y adoptó su nombre de pila. De su contrapartida no se tienen demasiadas noticias, pero tampoco parece que a él nadie lo odie a muerte. Que ya es algo.

Y el otro viene a partir del tándem Javi Martín-Juanjo de la Iglesia que escudaba a El Gran Wyoming en el primer ariete con el que la productora de Emilio Aragón trazó (para mal) las líneas maestras de la televisión española contemporánea. En este caso, la invisibilidad post-éxito le cae más de lleno al primero, mientras que el segundo ha continuado cultivando el humor inteligente (también conocido como "humor de sonrisa", eufemismo de sin gracia) en autonómicas y cadenas menores (Telemadrid y Localia) con un estilo elegante y agradable, lo que, a día de hoy, ya es bastante decir.

Una de estas aventuras que han pasado desapercibidas para casi todos es el concurso El tramposo, cuya emisión original, a cargo de la emisora pública madrileña, data de 2006, pero que recupero un lustro después para otorgarle este premio (que, no lo niego, también tiene algo de típex, subsanando torpemente un olvido pasado, aunque no de manera tan clamorosa como el Oscar a Scorsese por Infiltrados), aprovechando su redifusión a través de la edición satélite de este canal.

El formato, cuyo origen desconozco, aunque canta a importado, se caracteriza en esta ejecución por una austeridad inusitada en el medio televisivo (desde los tiempos de Al habla, que ya me ocuparé de reivindicar en otro momento), con un plató sin apenas decorados y, mucho menos, bailarinas cantando una canción en playback para introducir cada juego. Si el Grand Prix de Ramón García representa la burbuja, esto es un menú anticrisis; previo a la crisis, encima: un adelantado a su tiempo.

Los participantes tienen que contestar unas preguntas memas cuyas respuestas son conocidas por uno de ellos, el tramposo de marras, que deberá aprovechar su ventaja sin pasarse, para que sus compañeros no lo cacen. Al final de cada ronda, la democracia entra en juego y cada uno vota a la persona de la que sospecha, expulsándose al concursante con más menciones.

A pesar de lo poco atractivo de la dinámica y del envoltorio que la contiene, El tramposo es un estimulante de potencia superior al más vibrante de los partidos de fútbol: un espectador comedido puede verse recogiendo su monóculo tras agitar los brazos ante la torpeza de los contendientes que se muestran incapaces de reconocer las señales manifiestas de trampas que él había advertido desde casi el comienzo.

El signo de los tiempos, donde, paradójicamente, el televisor se caracteriza por la total exhibición y la nula capacidad de observar, determinó el fracaso de este espacio, condenado a sobrevivir dosificado en el tiempo, siguiendo la calma chicha que marca la batuta de Juanjo de la Iglesia.

Palmarés
2009 - Ilustres ignorantes
2008 - El comisario
2007 - Desierto
2006 - Noche sin tregua

23 enero, 2011

Peor programa de televisión 2010: No me gusta Rockferry

Lo fácil sería atacar desde este capítulo a un Sálvame, La noria, o Gran hermano, pero es que defender algo así alcanzaría unos niveles tautológicos similares a post previos de este blog cuyo recibimiento fue tirando a tibio, como "Cosas que mojan: el agua" o "Capitales de provincia: Logroño es una".

A los integrantes de esa terna, así como a sus compañeros del muladar en que Telecinco ha luchado por convertirse, les caen palos desde todos los puntos del firmamento, especialmente por parte de espectadores que no se pierden un programa de esa cadena, así que no perderé el tiempo con una tarea más que bien atendida, y me ocuparé de desenmascarar a miembros no fichados de la telebasura.

Si uno se declara en público seguidor de alguno de los espacios mencionados con anterioridad, automáticamente se le coloca (con razón) el sambenito de tontico; sin embargo, como le dé por explicar algún gag de "Sé lo que hicisteis", no solo se libra de esa etiqueta, sino que un coro de "¡oh!" le hará la ola, y la gente contará a sus conocidos lo del tío ese tan listo al que le gusta el humor inteligente.

Resulta que el magazine de marras resume cada sobremesa la actualidad del mundo del corazón a través de vídeos de programas de la competencia, que posteriormente se desmenuzan desde el distanciamiento y la burla de todo lo que rodea a ese mundillo. Este esqueleto se sazona con imitaciones de los personajes más conocidos y con insertos en los que los reporteros del programa acuden a actos de la farándula para entrevistar en tono guasón a los protagonistas.

Suena bien, ¿verdad? Salvo por el ligero detalle de que se corresponde palabra por palabra con el desenfadado acercamiento del que era estandarte hace un lustro Aquí hay tomate y que, a su vez, ya se basaba en lo introducido por ¡Qué me dices! hace tres.

A pesar de la progresiva decadencia de la revista de La sexta, observada incluso por sus mayores incondicionales, la esencia ha sido la misma desde el minuto uno, y si este análisis no ha llegado antes desde estas líneas quizá ha tenido que ver con la vía libre que supone la reciente salida de Ángel Martín, cómico al que aprecio a pesar de su implicación en este despropósito, en cuanto autor de uno de los mejores monólogos de aquella Paramount Comedy germinal del actual universo Chanante/Nui/Coconut: El melocotón que murió por culpa tuya.

Palmarés
2009 - Callejeros
2008 - Salvados
2007 - Especiales sobre Madeleine
2006 - Manolo y Benito corporeision

Error u omisión

Para empezar, os dejo dos enlaces: este y este. ¿Notáis alguna diferencia entre ambos? Las similitudes saltan a la vista: ambas son lecturas superficiales, ninguna provoca una mínima sonrisa... pero me refiero a la esquina inferior derecha de la imagen. ¿Ya?

Efectivamente: Forges, que ni se llama Forges, sino Antonio Fraguas, y que venía incluyendo desde hacía más de un año la cantilena esa en cada viñeta, ha acabado por rogar a Dios y dar con el mazo, olvidándose, ya no en segunda, sino en primera persona de Haití. Canalla, sátrapa, egoísta, fariseo.

Como cuando tu tía la del pueblo te regala una vasija horrorosa y la tienes que colocar en el recibidor para que no se te enfade, pero siendo él mismo el que se buscó la ruina, el dibujante atravesó un año por el desierto, con pesadillas día sí y día también en las que soñaba que estaba comiéndose una naranja (si había cenado ligero, solo una mandarina) y, al quitarle la pegatina, le daba por leer su rótulo: "Pero no te olvides de Haití". El horror. El horror cítrico.

Su resistencia fue estoica, pero, al final, como todas las promesas de mi amor se irán contigo y me olvidarás, tuvo que claudicar y mandar con viento fresco a los negritos haitianos (que son muy monos, pero para un día o dos: lo poco gusta y lo mucho cansa) para recuperar esos 30×30 píxeles que cada día se le hacían más queridos. Como cuando le dejas a alguien tu plaza de aparcamiento y acabas diciéndole que te la devuelva, porque lo ves que se encariña demasiado con ella. Que no la vas a usar, oye, pero es tuya. Tuya.

22 enero, 2011

Personaje de 2010: El arte es una movida mu gorda

Llegan buenas noticias: podéis dejar de apretar F5, porque la entrada más esperada de 2011 ya llega a vuestros monitores. Con una novedad, eso sí: este año se edita por entregas, para poder otorgarle a cada categoría la importancia que se merece. No porque esté estirando la publicación de la lista de películas hasta que vea las que me faltan, como dicen las malas lenguas, eh.

El primero en entregarse, el de personaje del año, viaja hasta el zurrón de Emilio Restrepo, vigilante jurado y artista, colaborador habitual del espacio de debate Museo Coconut, cuya primera temporada cerró .neox (nunca he tenido muy claro si el . se pronuncia; yo, en aras del completismo, digo puntoneox, de la misma manera que me refiero a la emisora de Prisa como cuatro grados) hace un par de semanas.

Ya consolidado el siglo XXI, resulta cada vez más difícil confeccionar un canon al que acudir a la hora de dilucidar la calidad de una obra de arte sin caer en los lugares comunes que oscilan entre "esto lo hace un niño de tres años" y "con estas bolsas de las Tiendas Corty, el artista quiso plasmar su angst".

El cedazo que buscábamos llega a través del galardonado, que se revela como el único criterio fiable, objetivo, matemático para juzgar las propuestas que pueblan los museos. El test de la verdad consiste en soportar, al modo de No te rías, que es peor (en la etapa presentada por Ramón García, evidentemente), la explicación de la obra a cargo de Restrepo sin que se le escape a uno ni media sonrisa.

La prueba del nueve resulta implacable con obras como el Miguelito de Isabel Coixet: a pesar de la buena voluntad que el portavoz de la artista pone para definir todo lo que la instalación pretende transmitirnos, "somos marionetas del sistema, alguien mueve los hilos", el trabajo de esta cineasta renacentista no resiste el envite.

Gracias, Emilio. Te debemos un antes y un después en el significado del arte.

Palmarés
2009 - Manuel Zelaya
2008 - El chaval griego muerto
2007 - No se concedió
2006 - Topota madre

14 enero, 2011

Extracto EXCLUSIVO de la autobiografía de José Antonio Maldonado

Fieles a nuestro compromiso con la literatura, desde Loquemola nos honramos de ofreceros en exclusiva un fragmento de la autobiografía de José Antonio Maldonado. El título definitivo con el que estará disponible próximamente en las librerías es "Los mapas no existen: son los cromas", que le ganó la batalla a los puntos al que se barajó hasta el último momento, "Hiciese frío o calor, yo llevaba el mismo traje, que encima era de atrezo".
...salí del estudio y un joven se dirigió a mí: "Montesdeoca, eh, oye, Montesdeoca". Decidí interrumpirlo: "no, chico, Montesdeoca es el de pelo blanco; yo soy...". "Montesdeoca, oye, que si me puedes decir qué tiempo va a hacer el finde, que planeamos un picnic". Y, claro, aunque no tenía ni puta idea, tuve que contestarle: contarle la verdad resultaría equiparable a que el príncipe Aliatar te dijese que del juguete que pides no les queda stock. "Tendréis tormenta con aparato eléctrico".

En la calle, claro, no es todo tan fácil como en el estudio; al tipo no se le ocurre más que preguntarme que qué era aquello del aparato y, ya entre la espada y la pared, me vi obligado a sincerarme: "Pues, francamente, no lo sé y nunca me lo había planteado, pero suena de cojones, ¿no te parece? Es como cuando te levantas en medio de una reunión porque te estás cagando, pero, en lugar de explicarle la situación a los presentes, aprietas el botón de llamada falsa en el móvil. Pues serán rayos y tal, digo yo".

Son cosas que uno no puede decir en televisión. Quieras que no, te cortas más.

08 enero, 2011

Loquemola entrevista en EXCLUSIVA a Francisco Álvarez-Cascos

Loquemola (L). En primer lugar, buenos días, señor Cascos, y muchas gracias por concedernos esta entrevista.
Francisco Álvarez-Cascos (F). Guau.

L. La primera pregunta es obligada: ¿ha decidido ya si concurrirá a las próximas elecciones a la Junta General del Principado?
F. Woof, woof.

L. Comprendo. Nos halaga que haya elegido nuestro blog para realizar un anuncio tan importante como ese, pero pasemos a la génesis de esta crisis: ¿era la situación tan insostenible dentro del partido como para no dejarle otro camino que no fuese la marcha o, como algunos apuntan, su movimiento se trata de una pataleta ante la elección de Pérez-Espinosa como candidata popular?
F. Grrrrrrrrrrrrrr.

L. De acuerdo, cambiemos de tema: ha sido muy crítico con el papel central y casi monolítico que Gabino de Lorenzo juega dentro del PP asturiano, pero, ¿no considera que, al fin y al cabo, José María Aznar desempeñaba (si no sigue haciéndolo) un rol similar en el ámbito nacional del partido durante la etapa en la que usted era uno de las figuras de más peso dentro de Génova?
F. GRRRRRRRRRRRRRR.

L. Pues diga usted de qué quiere hablar.
F. Pika-pika-pikachu.

L. ¿Perdón?
F. Guau, guau, guau.

L. Ah, vale, vale. Adelante, explíquenos cuáles son esas líneas maestras de su proyecto.
F. Woof, woof, woof, woof [mueve la cola].

L. Algo inconcreto; de todos modos, ¿eso no se le había ocurrido a lo largo de los treinta años que permaneció en las filas del partido en Asturias?
F. Guau...

L. Alguien que se ha mostrado muy duro con usted en los últimos días ha sido Ovidio Sánchez.
F. Woof [se orina en la alfombra].

L. Vaya, no creo que fuese necesario. ¿Eso quiere decir que, en caso de que surja la posibilidad tras las elecciones, descarta un pacto con sus antiguos compañeros?
F. Grrrr.

L. Muchas gracias por su tiempo, don Francisco. Aunque la entrevista ha sido breve, nos ha dejado alguna que otra gema.
F. GRRRRRRRRRRRRRR.

L. No se enfade, hombre, que solo era una broma. Hasta luego.
F. Woof.


SEMBLANZA
Un color. Guau
El libro que tiene en su mesita. Woof
Una película. Woof, woof
¿Qué canta en la ducha? Guau, guau
Una ciudad en la que perderse. Guau
Una cita. Woof, woof, woof, guau, guau
Le gustaría conocer a... Woof, woof, woof
De no haberse dedicado a la política, sería... Woof
¿Dónde estaba el 11-S? Guau, guau, guau
Un deseo para 2011. Grrrrrrrrrr

31 diciembre, 2010

Tibieza

Voy a expresarlo sin ambages: estoy harto. Pero harto, harto. Aunque tenga que colocarme la casaca (o la casulla) de tertuliano de Intereconomía para ello, hoy voy a defender al de ahí arriba; sí, a Dios.

La causa que despierta mi cólera la constituyen las felicitaciones navideñas; las postalicas, los christmas. Ya sabéis de lo que os hablo. Si hacemos una estadística con los motivos más repetidos en estas tarjetas, el liderato incontestable lo ostenta Papá Noel (la única persona con más de quince nombres que no se adscribe a ninguna de las familias reales), posición dominante que incluso se incrementaría si le sumamos las que emplean su gorro o sus renos; los puestos de honor restantes los ocupan copos y muñecos de nieve, abetos decorados con bolitas y guirnaldas, los Reyes Magos y, horror, los regalos.

¿No echáis algo en falta en esta lista que se precia de ser altamente exhaustiva? Empieza por la de. ¿Nada? ¿Seguro? Hablo de la De, la De de Dios.

Aunque los espurios intereses de El corte inglés y la tendencia a lo hortera y el kitsch hayan convertido en anécdota el acontecimiento cuyo aniversario se celebra durante estas fechas, Loquemola se erige en ariete del respeto a la Historia (que escribo con mayúscula no en cuanto disciplina, sino porque me refiero a la recogida en las Sagradas Escrituras) y reclama la presencia obligatoria de alguna de las tres manifestaciones de la Santísima Trinidad en todas y cada una de las tarjetas que se repartan, ya sea impresas o de manera virtual, pues la obra de Cristo debe ser difundida de todas las formas que la tecnología, obra del hombre y, por tanto, Suya propia, permita.

Si os avergonzáis de la herencia cristiana responsable de la tradición actual del Estado español, en toda su plurinacionalidad, simplemente no enviéis estas estampas, que en nada se diferencian de colocar los Power Rangers en el Belén. Las cosas, si se hacen, se hacen bien. Y, por supuesto, nada de colocar a Santa Claus en los balcones: que los escale Nuestro Señor, que se basta y se sobra, sin trineo trucado ni nada.

Eso, que feliz 2011 a todos y todas.