12 diciembre, 2006

Seriedad


Intentas tomarte en serio a la Administración, pero ellos se empeñan en demostrarte lo juveniles que son, cómo sus comunicaciones visten de sport, y claro, en lugar de dar una imagen informal la dan irrisoria.

Pero aún estamos a tiempo de luchar para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos no estén obligados por ley a redactar su CV en Comic Sans. ¡Batalla por el futuro, consigamos que se prohíba la Comic Sans!

Y haz clic en la foto para verla mejor.

11 diciembre, 2006

Tipos

Si te despiertas en un patio de butacas rodeado de gente y con un señor enfrente hablando de cine, aquí te presento una serie de pistas para descubrir si estás ante un director famoso como extra de Rústicos en Paletolandia o ante un cineasta auténtico que no se come un rosco en taquilla, rodeado de gente interesada por el cine.
  • Si a lo largo de la charla se le pregunta varias veces si tiene previsto rodar algo en tu región, cálate un poco más la boina.
  • Si se le interroga acerca de las conexiones de su obra con el cine de Apichatpong Weerasethakul, puedes tirar del pitorro (de la boina) y descubrirte la cabeza.
  • Cuando el 99% del contenido de las preguntas consistan en lamerle el culo, vete encargando en amazon el pack Lina Morgan.
  • Ajústate las gafas de pasta al preguntarle alguien por la definición de cine y si ésta trasciende a la mera unión de imagen y sonido.
  • Pero colócate las alpargatas de vestir si alguien le comenta que qué le ha parecido tu ciudad.
  • Ahúmate los cristales de las gafas un 30% más cuando alguien le comente la importancia del cuidado prestado a la banda de sonido en su película (que, por supuesto, no habrá tenido diálogo alguno).
  • Y revuélcate ya en estiércol cuando todos los que preguntan se describan a sí mismos como directores de cortos.
Basado libremente (aunque todo es, al menos en concepto, cierto) en los encuentros con el público con Woody Allen y Pedro Almodóvar organizados por la Fundación Príncipe y con Bruno Dumont y Lisandro Alonso, por el Festival de cine de Gijón.

10 diciembre, 2006

No es broma

Los estudios demuestran que la fertilidad en los ciervos tiene que ver, y no es broma, con la cornamenta.
(La presentadora del Telediario edición fin de semana en TVE)

07 diciembre, 2006

Estudiar

No seas tonto; si estás estudiando una carrera o planteándote hacerlo, aquí tienes una frase que te ahorrará años de esfuerzo para conseguir (si es que lo consigues) un título:
Lo dejé porque no me gustaba el ambiente.
Con su variante, y todo:
No seguí porque vi que aquello no me aportaba nada.
Esta última, la acaba de usar el papá de Letizia en una entrevista que Carlos Novoa, de TeleAsturias, le ha ido a hacer hasta Madrid. Sin atisbo de paletada y mucho menos de peloteo, claro.

02 diciembre, 2006

Festival de Gijón, días 4, 5, 6, 7 y 8

26 de noviembre

Slumming, de Michael Glawogger
Típica película con voluntad de transgredir pero que cree que lo conseguirá gritando más, y se queda con las ganas. De todas maneras, algún detalle la salva de la mediocridad más absoluta.

Los muertos, de Lisandro Alonso
Hombres como Alonso son el futuro del cine. Un viaje impresionante de poco más de una hora acompañando a Argentino Vargas en busca de la realidad que abandonó hace treinta años, cuando ingresó en prisión, que él supone igual que siempre y que, salvo el cambio generacional, efectivamente apenas ha variado. Cine de verdad.

Juventude em marcha, de Pedro Costa
Y si Alonso es el futuro, Costa es el presente. Una película de tres horas puede asustar al espectador ocasional (de todas maneras, fue una de las cintas con menos deserciones de todas a las que asistí, pero es que la media estaba bien alta), pero es que todo lo que se cuenta aquí necesitaría normalmente treinta horas. O treinta segundos, quién sabe. Maravillosa.

28 de noviembre

Salmo rojo, de Miklós Jancsó
Uno de los panfletos comunistas más emocionantes que se pueden realizar. Nunca la colectivización dejó una masa tan poco informe y tan humana.

La pasajera, de Adrzej Munk
Estupenda reconstrucción de una historia de sentimientos desbordados en un campo de concentración, vista además desde los ojos de la vigilante alemana, que conserva muchísimo de lo que podría haber sido si su director hubiese vivido para terminarla, aunque la reconstrucción no sea excesivamente elegante.

Fantasma, de Lisandro Alonso
Con Fantasma, Lisandro radicaliza aún más su cine y cuenta aún menos, ya que sitúa la acción en algo que nos resulta menos sorprendente (el edificio de un teatro/cine), en principio, aunque las interacciones de sus dos protagonistas previos con el complejo acaba siendo igual de fascinante. Para la polémica, los tres minutos de pantalla en negro, que fueron de lo más comentado en el coloquio previo con el director, que más interesante no pudo ser.

29 de noviembre

Flandres, de Bruno Dumont
Lo último de Dumont es lo de siempre, aunque esta vez parezca algo distinto por trasladarse a un campo de batalla. Sin embargo, la guerra simplemente funciona como elemento para resolver los conflictos emocionales que surge en un pueblo tan dumontiano como los de La vie de Jesus y L'humanité. No decepciona.

30 de noviembre

Los amores de una rubia, de Milos Forman
El Forman americano tampoco me entusiasma, pero no logro encontrar ninguna de las virtudes allí presentes en una cinta bastante inmadura y que queda a la altura del betún con sus compañeras de sección en el festival (Wajda, Jancsó, Paradjanov...).

Cenizas y diamantes, de Andrzej Wajda
Poco se puede decir ante esta obra maestra. Probablemente, lo mejor de la retrospectiva de nuevos cines soviéticos, aunque tampoco ningún descubrimiento del festival. Aunque sí para mí, que no la había visto.

I don't want to sleep alone, de Tsai Ming-Liang
Filme extremo que polarizó al público (más de la mitad se fue, y la mitad de los que se quedaron, era solo para ponerla pingando a la salida) y que dudo que haya sido superada por ninguna de sus competidoras en la sección oficial, en la que acabó llevándose un premio especial del jurado que parece indicar imploraciones a sus componentes por parte de Cienfuegos para no quedar como la chata un año más y que los premios se los lleven todos películas intrascendentes. Y, desde luego, "intrascendente" no es el adjetivo que usaría para describir esto.

1 de diciembre

La leyenda del tiempo, de Isaki Lacuesta
Gracias a la presencia como director del jurado de Lacuesta, pudimos disfrutar en Gijón con esta cinta que no se había estrenado en Asturias y que estaba a la altura de las expectativas que me había creado a raíz de los comentarios que sobre ella había oído. No es fácil lograr una buena historia protagonizada por niños y Lacuesta lo consigue. También es habitual el ridículo de los directores occidentales cuando emplean actores orientales para lograr un tono más místico (supongo). Y Lacuesta está cerca de conseguirlo.

Twentynine Palms, de Bruno Dumont
Fascinante. Una historia que parece transcurrir calmada, acaba como el rosario de la aurora y al final acaba apareciendo de la sensación de que las escenas más extremas no son las del último cuarto del hora sino las del resto de la película. Si hay que ponerle un nombre a este festival, ése es el de Dumont.

27 noviembre, 2006

Festival de Gijón: famosos

Esta primera semana de festival de Gijón, he visto por las distintas sedes a varios famosos (qué honor). Aquí va la lista, no sin antes advertir mi discutible concepto de la popularidad:
  • José Enrique Monterde, colaborador de, entre otras publicaciones, Dirigido por..., junto a troupe de críticos, contando batallitas de la revista, la mesa redonda en la que estuvo con Samuel Fuller y los percebes que se ventiló en el Ataúlfo (sí, estuve con la oreja pegada, lo reconozco, pero es que lo tuve sentado justo al lado en dos sesiones, cómo resistirme).
  • La reportera borde, pelirroja y pecosa de Mañana usted madruga (en la televisión autonómica asturiana). No sé por cuál de los tres factores descritos (por borde, por pelirroja o por pecosa) será, pero me pone. Mucho. Perdón a ashbrg por robarle los fetiches.
  • Mi profesor de Redes de computadores, que se iba a ver Shortbus, de mucho folleteo y eso. Bueno, ya os la reseñé...
  • El tío que hasta hace unos años iba siempre a la filmoteca y a todas las sesiones de arte y ensayo de la región con una camiseta de baloncesto y que últimamente ha sustituido aquella indumentaria por una de la argentina de fútbol. Lo admiro.
  • El chaval que amenizaba con conversaciones en voz muy alta sobre Linux a todo el autobús los viajes hasta la facultad hasta hace un año.
  • Uno de los dibujantes más guays de la región, Rob, que ahora está de moda con sus tiras en el periódico del festival.
  • Varios fotologgers más, cuyos nombres voy a reservarme.
  • Lisandro Alonso, aunque éste no cuenta, porque era un encuentro con el público tras la proyección de su estupenda Los muertos. Así, a tiro fijo, no vale.
Esperemos que en los cuatro días que me quedan de festival me dé tiempo a encontrarme con más, aunque dudo que mejores.

26 noviembre, 2006

Festival de Gijón, días 2 y 3

24 de noviembre

Señas de identidad desconocidas, de Jerzy Skolimowski
Intenso recorrido por una ciudad polaca de un estudiante el día previo a su ingreso en el ejército. Estructura perfectamente circular y ritmo trepidante (entendido no à la Michael Bay) en esta opera prima de Skolimowski.

Érase una vez un mirlo cantor, de Otar Iosseliani
Inteligentísimo recorrido por la sociedad georgiana a través de un hombre con problema de exceso de don de gentes. La escena final, poco menos que perfecta.

L'humanité, de Bruno Dumont
Todo lo reseñado el viernes con respecto a La vie de Jesus se multiplica por diez en este truculento a la vez que pausado thriller sobre un inspector de policía aún sonado por la muerte de su familia que investiga la violación y asesinato de una niña de once años. Como en su primera película, demencial galería de personajes, sin que ninguno despierte la menor simpatía, frialdad extrema en la puesta en escena, y una visión del mundo rural que, una vez más, provoca escalofríos.

25 de noviembre

El color de la granada, de Sergei Paradjanov
Hay películas que te desbordan y ante las que no sabes qué decir. Ésta es una de ellas.

Tarnation, de Jonathan Caouette
En la búsqueda de la obra audiovisual definitiva, Caouette desnuda a su entorno, mostrándonos las miserias de su madre, sometida durante años a electroshock, o las de sus abuelos, pero no las suyas, más allá de inocentes imágenes en las que sale haciendo el idiota con diez u once años. Es difícil llegar a la sinceridad absoluta: cuando de verdad llegamos a conocer a Caouette no es delante de las cámaras, sino detrás, cuando tortura a su familia para conseguir su película.

Shortbus, de John Cameron Mitchell
Sexo en Nueva York ya presumía de provocadora hace diez años, y a Cameron Mitchell le encanta la etiqueta de "lo que S&TC no se atrevió a mostrar". Cuando llevas el estandarte de la transgresión, es más que habitual el quedarte a medias, como le ocurre a Shortbus, que por muchas pollas y autofelaciones que muestre, solo provoca carcajadas, tanto cuando las busca como cuando no.

¿Qué te parece?

Si quieres saber si tu escritorio se considera bonito, no te quedará otro remedio más que contestar a este test:
  1. Mi escritorio se parece al de...
a) ... Windows
b) ... Mac OS X
c) ... GNOME
d) ... KDE
e) ... otro S.O.
f) ... nigún S.O: tiene un original y atractivo diseño que no se puede comparar con nada

¿Cómo interpretar las respuestas?
  • Mayoría de b: Tu escritorio se considera bonito.
  • Mayoría de una letra que no sea b: Tu escritorio se considera feo.

24 noviembre, 2006

Festival de Gijón, día 1

Durante los próximos días se os servirán desde este weblog las críticas de las películas que su autor acuda a ver al 44 Festival Internacional de Cine de Gijón.

Ayer, primer día, fueron las siguientes:

La vie de Jesus, de Bruno Dumont
Dumont era, a priori, el autor que más me interesaba de entre los tres a los que Gijón dedicaba este año una retrospectiva (los otros son el mediocrón Larry Clark y el semidesconocido Peter Whitehead), y ya desde la primera película mi acierto se ha visto confirmado. Un drama rural sucísimo, hiperfeísta, protagonizado por rednecks incapaces de mantener una conversación de más de tres palabras, donde el sexo se limita al contacto animal, y el racismo y el hacer el gilipollas con la moto son los únicos puntos de unión entre la pandilla protagonista.

Una vida de desempleo, apatía, gamberrismo (oscilante entre la chiquillada y los más sangrantes delitos) que culmina en crimen.

Level Five, de Chris Marker
Me esperaba algo cercano al videoarte cuando entré a ver este film, sí, pero lo más alejado de este seudodocumental sobre la batalla de Okinawa, hilado a través del diario electrónico (¿blog? probablemente) de una protagonista dueña y señora de la imagen, que rellena libros y libros de Historia cada vez que abre la boca.

El vídeo es convertido a la vez en esta cinta en un testigo de máxima fiabilidad y en un trilero (cf. el F for Fake de Welles) alertándonos del silencio en la memoria histórica (concepto que definitivamente deja a la altura del betún) sobre todo aquello que no interesa recordar.

Probablemente, una de las más brillantes reflexiones sobre la guerra, a la altura del (por supuesto, referenciado) Hiroshima, mon amour de Resnais.

Lights in the Dusk, de Aki Kaurismäki
Con una sala a reventar, a diferencia de las otras dos sesiones del día (¿cuándo alcanzó tal popularidad Kaurismäki?), llegó la primera gran decepción del festival.

Kaurismäki, quizá demasiado preocupado por la autoría, se excede de tal manera en subrayar cada uno de los elementos que le han llevado al reconocimiento (inocencia de los personajes, calma en la puesta en escena, tono de cuento) que acaba por pasarse de rosca, entregándonos algo que en nada remite a sus mejores obras, sino que acaba por parecer algo similar al Von Trier de Dancer in the Dark, con un protagonista que se toma demasiado a pecho aquello de poner la otra mejilla.

Una historia escrita con una letra tan gorda que el final ya se atisba desde el primer minuto; paradójicamente, Kaurismäki parece haber perdido el Norte.

20 noviembre, 2006

Devaluación léxica

Hoy os propongo un reto que no es tan fácil de superar como parece; consiste en encontrar una actividad a cuya realización sea impensable responder "¡vaya friki!".

Os pongo varios ejemplos que he leído u oído ya en alguna ocasión y que, por tanto, no cumplen la condición pedida:

  • -Veo cine tailandés. -¡Vaya friki!
  • -Veo cine mudo. -¡Vaya friki!
  • -Veo películas de Steven Seagal. - ¡Vaya friki!
  • -Me he leído el 'Ulises'. -¡Vaya friki!
  • -Me he leído 'El código Da Vinci'. -¡Vaya friki!
  • -Comento a diario en Barrapunto. - ¡Vaya friki!
  • -Uso Firefox. -¡Vaya friki!
  • -Tengo un blog. -¡Vaya friki!
  • -Uso Google. -¡Vaya friki!
  • -Soy diabético. -¡Vaya friki!
  • -Llevo camisetas con ingeniosas referencias a juegos de rol basados en universos fantásticos seudomedievales. -¡Vaya friki!

18 noviembre, 2006

POV

"El lío de la prostituta y Paquirrín, el mayor escándalo del año"
(Portada de la revista Sorpresa de esta semana)
Todo, absolutamente todo, es una cuestión de punto de vista.

14 noviembre, 2006

El paso del tiempo

Lo que ayer gustó, puede que no lo haga hoy, y viceversa. Y algo que evoluciona más rápido que la filiación política de Tamayo y Sáez es la risa. Muchos que en su día se partían con las imitaciones de Florentino Fernández siente helarse su aparato circulatorio completo cuando recuerdan que ellos se reían de aquello o, aún peor, cuando un zapping traicionero los conduce a su "Club de Flo".
Fiel a mi costumbre de clasificar y ordenarlo todo, hoy os presento dos listas paralelas, que jerarquizan lo que conserva e incluso amplifica la gracia de antaño y lo que se ha quedado tan mustio que como mucho produce una sonrisa compasiva.

  • Jerry Lewis, por supuesto, sigue siendo un genio, y pocos podrán resistir la carcajada ante El profesor chiflado o Tres en un sofá.
  • Buenafuente quizá logró engañar a alguien en algún momento, pero pocos hoy sonreirán siquiera ante un desfile de humor zafio y spam de los artistas más rancios del país. Y mejor no mencionar al neng. De los cojones.
  • Gila sigue conservando todo nuestro respeto, pero, por desgracia, tanta repetición ha conseguido saturar la gracia que en su día tuvieron los sketches del teléfono y de "mi vida".
  • El vendedor de porteros automáticos que Saza interpretó en La escopeta nacional sigue constituyendo uno de los más hilarantes exponentes del (vigente) esperpento patrio.
  • Pero no corre la misma suerte el imbécil que interpretaba filme tras filme Paco Martínez Soria.
  • Sin embargo, Chiquito de la Calzada sigue siendo un faro para todos los humoristas del país: él lo inventó todo. O nada, quién sabe. Y, sobre todo, qué más da.
  • Sería realmente transgresor reivindicar el humor inteligente de Jaimito Borromeo. Pero yo no lo soy tanto.
  • Friends no es que haya envejecido mal: nunca tuvo gracia.
  • A diferencia de Doctor en Alaska, cuya ingenuidad resultaba simpatiquísima en su día. Ahora, ya más curtidos en el evil sXXI, no nos podemos tragar tanto optimismo.
  • El George Constanza de Seinfeld sí que continúa siendo un surtidor de risas, gracias a su inusitada reunión de loser, nerd y caradura.
  • La screwball comedy también mantiene su estatus, sin duda alguna.
  • La hora chanante vivió días mejores: ahora, solo nos podemos reír por el cariño que un día le tuvimos.
Y, como no era muy difícil anticipar, el último puesto se lo lleva una reivindicación inequívocamente boutadesque:
  • El diario Qué!, varios años ya entre nosotros y aún no ha llegado el día en el que su titular no provocase un sonoro descojone en el autor de estas líneas. Como muestra, el de hoy: "Come sin pasarte y ¡vive más!". El humor intemporal existe.

13 noviembre, 2006

Neologismos



Ahí, ante tus narices, está un neologismo, una bocanada de aire fresco para el lenguaje castellano, llegada desde los geisers de innovación que suponen la venta ambulante y la autopublicidad.

Sin embargo, uno se pone a pensar y se da cuenta de que no es una palabra tan nueva, ya que los recarcas existen desde tiempos inmemoriales, con ejemplos tan claros en nuestros días como Luis María Anson (no por casualidad, académico, y corresponsable de que tan bellas palabras no enmbellezcan nuestro lenguaje oficialmente), José Luis Garci o Manuel Fraga.

Se puede innovar, sí, pero todo está ya inventado.

02 noviembre, 2006

Be an asshole

Si no se te ocurre qué decir, siempre puedes hacer una parodia del anuncio de BMW. Y quedarás como un gilipollas, my friend.

20 octubre, 2006

¡Que llega el Internet!


La tecnología siempre ha tenido una consideración social a la altura del betún: el que te enseñaba a programar el vídeo y te arreglaba el ordenador cuando se te estropeaba llevaba un cartel de dimensiones bíblicas con la palabra pringao.

Por eso, una cualidad que se te presupone a la hora de alcanzar un cargo, es la de completo inepto tecnológico, y además sin la virtud de la prudencia: aunque no sepas, te considerarás capacitado para hablar de cualquier tema/realizar cualquier tarea de ese tipo sin preguntarle a nadie.

Y aquí llega el ejemplo que anteayer llegó a mis manos, en forma de carta (clic en la foto para poder leerla) de la Biblioteca de Asturias, en la que su directora me explicaba las ventajas del nuevo carné y cómo acceder a la web de consulta que han habilitado, a través de la siguiente dirección.
http://ov01sun00a/abnetopac_Bast/index.htm

Que, como podéis ver, conduce a una hermosa pantalla de error. Cosa rara, porque, como todos sabemos, Intranet e Internet son la misma cosa.

De todas maneras, obviando ese detalle, y suponiendo que ésa fuese la dirección correcta, ¿no se habrá fijado en que es un pelín larga y así como no muy fácil de recordar?

16 octubre, 2006

A mi casa entras por la puerta


En los tiempos de la web 2.0, todavía hay quien se empeña en que retornemos a los patrones de lo arcaico, de lo manual: toothpastefordinner, una de mis tiras favoritas, ha dejado de actualizar su feed RSS, con el siguiente mensaje como despedida.
Hey, you guys. The RSS feed is getting taken down. Why don't you check out the front page of toothpastefordinner.com and see how things have changed? There is an almost-daily blog, a HUGE archives section that is massively easy to use, and some other new stuff on top of that. NO EMAIL COMPLAINTS ABOUT THE RSS FEED PLEASE.

Drew (el autor) quiere que usemos la web a su manera, que entremos a diario y veamos si ya ha actualizado.
Pero veamos ahora cómo justifica su decisión (sí, sé que el post es de hace unos meses, cuando aún existía el feed, pero, aunque anticipada, es la explicación del cierre).
There is about 0.1% of the world left over and those are the people who use RSS feeds. If you use RSS feeds because you "look at so many web sites you don't have time to look at them all" then you might consider starting a hobby. Whittling? Boatbuilding? Boatpainting? Just pick one, whichever. It beats writing to Drew at Toothpaste For Dinner and telling him to change his RSS feed or add features to it. Just saying.

Ahora la falacia ya se convierte directamente en insulto: no mantengo un feed porque eso vale solo para frikis que no tienen otra cosa que hacer más que navegar por Internet.

Una pena que una de las lenguas más afiladas de toda la tierra-webcomic sea tan cerril con respecto a las novedades tecnológicas. Por suerte, existe otro feed para suscribirse. Y si no existiese, nos lo inventábamos.

12 octubre, 2006

Orgullo

Gracias a las hemerotecas, el tiempo pasa para las personas, pero no para su legado. Nosotros cambiamos para poder sentir el orgullo de haber sido algo distinto hace años, de lo que sin duda no nos arrepentimos.

Alaska descubrirá en un futuro próximo la brillantez de su frase de portada de este mes en la Rolling Stone:
De mayor quiero ser Sara Montiel o un travesti.

Y la reacción que sentirá solo será comparable a la de Penélope Cruz, cuando en un late night tiren de archivo y le muestren las sabias palabras con las que sazonaba una campaña publicitaria:
La mejor laca del mundo.

La posteridad es nuestra amiga.

Se busca

Joven busca excusas para autoconvencerse (y, si cuela, a los demás) de que si se ha comprado un iPod es por sus vanguardistas prestaciones y no para fardar de él.

09 octubre, 2006

Brutalmente molesto

Cuando lean esto, es más que probable que la entrada esté ya totalmente desfasada, dado el endiablado ritmo con el que una serie llega y deja como reliquia a su predecesora.

Sí, voy a hablar de las series-hype, esa siniestra familia que se sustenta en las conversaciones de oficina y que hace que te tragues el último episodio en el que Horatio-descubre-mediante-el-ADN-de-una-esponja-
-que-la-esposa-del-gobernador-lo-mató-porque-él-se-
-acostaba-con-el-jardinero-mientras-practicaba-cosplay.

Definitivamente, a nadie le interesan estas series de ultimísima moda con episodios clónicos entre ellas e internamente, con sus héroes prefabricados, llámense Grissom, Horatio, House o Locke y con sus efectismos de saldo para mantener el interés o la excusa para que la gente se engañe y siga viéndolas. Solo el pánico al zumbido del aire acondicionado como única banda sonora de la jornada de trabajo la mañana siguiente consigue que las audiencias de estos productos sean distintas a las de Ellas y el sexo débil.

Y mejor no hablar de la moda impaciente de descargarse los episodios antes de que se estrenen en España para luego poder soltar la retahíla de "mira qué friki soy, que veo series leyendo letreritos", solo superada por la de proclamar a los cuatro vientos que "el cine de ahora es una mierda, lo que mola son las series de televisión", ambas estupendas guías para hacernos una idea de la clase de espectador tipo para la que se escriben estos culebrones del s.XXI.

01 octubre, 2006

Proyecciones

Cuando la proyección sobre el suelo del extremo de tus talones rebasa la de la punta de tu nariz, quizá la modestia no sea tu problema.